que este año
viene vestido con manga corta
y pantalones de chándal largos.
Tu pelo es del color de las noches de octubre,
y qué suerte,
porque siempre he preferido la oscuridad a la luz.
Y a pesar de que esta me aterre,
mis manos están deseando perderse por tu cielo.
Tus jerseys vaticinan el inicio de noviembre.
Noviembre,
ese mes tan frenético donde todo despierta:
las ganas, el estrés, la novedad, un año más,
tú, yo, nosotros,
quedarnos con las ganas del beso
que nunca se acaba dando.
Diciembre ha venido abriéndose paso
entre ráfagas de viento
que no deja de empujarnos en la misma dirección,
rápido y efímero,
trayendo la noche con él
y los viajes en bus sin soltarnos de la mano
y sin importar el qué dirán.
Navidad ya está cerca.
Este año viene rodeada de luces,
de alegría, de chispas,
de algo nuevo,
cálido, indescriptible,
tú, yo,
nosotros,
el beso que se acabó dando,
vacaciones,
viajes por carretera,
distancia, te echo de menos,
tiempo.
Reencuentro.