después de un par de meses,
siento que me estoy volviendo a encontrar en las pequeñas cosas.
el aroma del café envolviendo la cocina.
el rato de tomar el sol mientras voy al gimnasio,
la música aislándome del mundo.
después de un par de meses,
creo que ya estoy empezando a asimilar
que tu regreso
no depende de mí.
que no puedo buscarte en cada calle del pueblo,
ni esperar a que me eches tanto de menos
que no puedas más/que acabes volviendo.
me estaría fallando a mí misma si lo hiciera.
he dejado de pasar por delante de tu casa,
de bajar en tu misma parada de metro
y de buscarte en cada persona que me cruzo.
he empezado a encontrar la calma y la tranquilidad que tú me dabas
en otros detalles y en otros lugares.
y sí, te sigo echando de menos,
y una parte de mí sigue deseando que vuelvas a buscarme,
pero,
si te siguiera esperando,
no estaría siendo justa conmigo misma,
y no me lo merezco.
no me merezco seguir arrastrando todo el dolor
ni toda la incetidumbre
que sigue provocando
esta espera sin fin.
la puerta de nuestro bar siempre estará abierta,
esperando a que volvamos a cruzar su umbral,
pero yo ya no puedo seguir esperándote.
una parte de mí siempre se quedará contigo,
pero ya es hora de que abandone tu portal.
que pase lo que tenga que pasar.
y que el destino,
el café,
o quien sea,
nos vuelva a unir en el futuro
si de verdad éramos el uno para el otro.