miércoles, 17 de junio de 2020


tal vez soy tonta por confiar cuando era mejor no hacerlo y tal vez soy tonta por confiar cuando los antecedentes apuntaban a un camino que no tenía salida. 

escondo la falsa seguridad bajo una capa de maquillaje con la que siempre acostumbro a salir, con la esperanza de que me dé esa confianza que no he sabido encontrar por mí misma tras unos vaqueros y el reflejo de un espejo. tal vez es por eso por lo que no tarda en desmoronarse tras un par de arañazos que hacen cortar el contacto con cualquier piel. 

y sé que a veces soy aún un poco niña y que siempre confío un poco de más en aquellas historias que siempre me hacen sentir como en casa, incluso cuando no debería. la palabra ilusa me cubre las estrías de tinta que se pierde más allá de la piel. 

a pesar de todo, aunque las promesas se rompan en pedazos y duelan tanto que el petricor acompañe a la noche, intentaré pasear al ritmo de melodías de guitarra que me hagan viajar hacia otros destinos más felices y me perderé entre las guerras de Benedetti. 

tal vez,
con suerte, 
no necesitaré ningún pincel
para pintar las gotas de lluvia
que se deslizan por mi piel
de colores cálidos
y el sol venga
de la mano de mejores noticias
por la mañana

sábado, 13 de junio de 2020

odisea


ya había dejado de vivir en madrugadas. 

y, sin embargo, 
estas han decidido volver
enrolladas entre sábanas 
repletas de sudor
y la luz del flexo
iluminando mis inseguridades. 

mi cabeza viaja en el tiempo
entre libros y bolígrafos
y se pregunta
si es esto lo que quiere de verdad. 

¿qué quieres?

quieres un resorte 
que te impulse lejos de aquí. 
que sepa a mar salada 
y te lleve a subir la montaña más alta
con un par de paradojas a la espalda
preparadas
por si acaso encuentras un rincón
donde la poesía suene más bonita
de lo que ya es. 

quieres superación. 
volar entre acantilados
en busca de inspiración
que lleve a párrafos y personajes infinitos. 
nombres que te hagan sentir
el olor de estar en casa. 
horas gastadas en presentes y futuros
que vayan más allá en un mañana.

las olas se enredan en mis tobillos
y me susurran que me siga internando en el agua
un poco más, 
hasta sentir cómo
mis pulmones
se van quedando cada vez con menos aire
y con más dudas. 


promesa


ahogaste las palabras
bajo una promesa
sin esperanza.

y tanto tú 
como yo
pensábamos
que esta acabaría cumpliéndose
y que ambos estaríamos orgullosos
perdiéndonos de la mano
por las calles de esta ciudad. 

hoy, los meñiques se han roto
ahogando el canto que prometían. 

las palabras se han hundido en la arena
a la espera de que unas manos
quieran
(y puedan)
llevarlas de vuelta a la superficie. 

el viento arrastra 
una piel erizada 
que no encuentra el cartel de camino a casa
y que no hace más que perderse
entre metáforas e hipérboles 
de melodías con sonido ahogado. 

las manecillas del reloj
han salido disparadas a contratiempo
buscando el momento en el que
accionamos el cronómetro. 

y sigo caminando
de la mano de la brisa
con un mapa en las manos
que apunta a todas partes menos a casa
y unas notas de piano
que sonaron por primera vez
en una noche de febrero,
preguntándome por qué
mi piel
no es capaz de aguantar 
toda la tinta
que derramó tu promesa rota
y por qué el tobogán de mis mejillas
es incapaz de borrar el rastro
que la poesía deja a mis pies
buscando la salida 
de este túnel