martes, 29 de junio de 2021

tomorrow tonight

 tiempo. 

me he dado cuenta de que la palabra clave es el tiempo. 

el tiempo te acompaña incluso con los ojos cerrados. te va soplando en la cara a medida que pasan los días, pero tú apenas te das cuenta hasta que te paras a pensar en lo que estás haciendo o te detienes frente al espejo al darte cuenta de cómo ha cambiado tu reflejo. 

siempre todos hemos deseado poder manejar el tiempo a nuestro antojo. he perdido la cuenta de las veces que he querido adelantar o retroceder el tiempo con mis propios dedos. he dibujado constelaciones en el techo de mi habitación mientras escuchaba cómo las manecillas del reloj desafiaban al insomnio, y he jugado a imaginarme todos los posibles escenarios que tenía al alcance de mis madrugadas. 

por mucho que queramos modificar el tiempo, él va por libre. no hay jaula que lo atrape, no hay magia que lo controle. el tiempo ni es, ni será nuestro, y por eso actúa como le apetece. 

hay heridas que tardan en sanar. el tiempo las va cicatrizando, y apenas nos damos cuenta de ello. lo único que sentimos es un pequeño escozor, pero de repente nos damos cuenta de que esa enemiga que nos ha acompañado ya no está ahí. 

el tiempo también se encarga de sanar las heridas que no se ven. una enfermedad. una pérdida esperada o inesperada. el miedo. las inseguridades. la marcha de un ser querido. palabras que aún no se han dicho y que siguen esperando a que alguien las pronuncie. 

ayer me dic cuenta de que, aunque nadie puede controlar el tiempo, cada uno decide qué es lo que hace con él. el tiempo es el mismo para todos, pero cada uno lo siente de manera diferente, y no entender esto es lo que ha provocado que la culpabilidad me coma el estómago desde hace demasiado tiempo. 

esta, al principio, era como una lagartija. notaba cómo iba paseándose por mi interior, sabía que estaba ahí y no hacía nada por pararla. tal vez, si hubiera sido consciente de lo que estaba haciendo y de cómo iba creciendo sin que yo me diera cuenta, hubiera podido (o me hubiera atrevido) a detenerla antes de que fuera demasiado tarde. poco a poco, se fue convirtiendo en un dragón. un dragón rojo y fuerte que estaba aquí para devorar cada pedacito de mí. ya sabes que yo siempre le he tenido miedo al fuego, y que no sé cómo actuar frente a él. 

a mí me gusta jugar con el tiempo. o tal vez es él el que juega conmigo, la verdad es que a estas altuuras ya no lo sé. lo enrollo entre mis dedos e intento tirar de él hasta exprimir todos los recuerdos, repasando qué hice mal en cada uno de ellos. tú no. a pesar de que este se enrolla en cada parte de tu cuerpo, tú lo dejas fluir y escapar. aunque no llegué a decírtelo abiertamente, siempre te he admirado y siempre he querido aprender un poco más de ti, porque bajo la tinta de tu piel escondías letras e información mucho más interesante de lo que crees. tal vez, si hubiera hecho lo mismo que tú en este sentido, las cosas serían diferentes. 

también he entendido otra cosa. el tiempo y la distancia van de la mano, y esta realidad me golpeó cuando ya era demasiado tarde. me marché de casa sin querer hacerlo, sin querer soltarte la mano para encontrarme. intenté poner distancia y me quedé en el primer hotel que encontré antes de que anocheciera, pero sabía que, hiciera lo que hiciera, el cartel de vuelta a casa seguía apuntando a ti. 

aproveché cada desvío que encontré en el camino para volver a ti, y ese fue el gran fallo que marcó la diferencia. mis amigas están cansadas de oír tu nombre y cada vez que pongo una de las canciones que escuchábamos ruedan los ojos al escucharla. las cosas hechas a medias nunca acaban bien, y me di cuenta cuando ya era demasiado tarde, pero el peso de la mochila no dejaba de gritarme que me refugiara en ti cada vez que mis piernas se cansaban. 

he decidido poner distancia de verdad, antes de que sea tarde. voy a descansar en cada porche que encuentre, pero no en el tuyo. haré oídos sordos cada vez que escuche los acordes que hacen temblar mi pecho y me quitaré las gafas cuando aparezcas al otro lado de la calle. tal vez así, y solo así, consiga llegar a mi destino sin sentir cómo el cosquilleo de la ansiedad me persigue. 

sé que el reencuentro llegará. ya tiene fecha en el calendario, y soy consciente de ello, pero todavía me quedan muchos pueblos por recorrer antes de encontrarte. quiero perderme, dejar pedacitos de mí en cada rincón que visite para ver si así, explorando nuevos lugares consigo sanar por fin. estaré lejos de ti y me aseguraré de que no encuentres ninguna de mis cicatrices, no sea que la vayas a abrir de nuevo sin que la sangre resbale por mis mejillas. 

tú has encontrado tu camino. yo todavía tengo que encontrar el mío, pero me alegro de que todo esté sanando poco a poco. ¿ves?, si es que al final el tiempo hace con nosotros lo que quiere. tú supiste aprovecharlo, lo dejaste fluir, y por fin los árboles del octubre están dando sus primeros frutos. una hamaca se balancea tranquilamente y tú descansas en ella después de tanto tiempo. yo no puedo decir lo mismo, pero también es verdad que yo siempre preferí explorar hasta notar cómo el temblor se apodera de mi cuerpo. ya me faltan menos lugares por visitar y menos poemas que escribir, pero tengo que reconocer que una parte de ti siempre servirá de inspiración.

lorca le llora a la luna, yo te recuerdo en ella. 

mierda, se me hace tarde. la vela ya se está empezando a apagar. me voy, que el sueño ya está llamando a mi puerta. cuídate mucho, encuéntrate cada vez más y sé feliz, ¿vale?

creo en ti. ahora y siempre. 

igual que también creo en mí. 

kk

 "a la motxilla portes massa pes"


me he dado cuenta de qué es lo que falla. 

me he dado cuenta de que pienso menos en ti cuando no hay nada que nos une. cuando pongo cierta distancia de por medio para no acabar más herida al final del día. 

me he dado cuenta de que hemos puesto distancia, pero no la suficiente. 

me he dado cuenta de que todavía queda mucho hielo que esculpir en nuestros cuerpos y en nuestras conversaciones. 

he encontrado muchos senderos que llevaban a ti y no he dudado en desviarme a la primera oportunidad que he tenido de volver a tocar tu piel. 

he gritado que te echo de menos en interminables folios y poemas con la esperanza de que algún día llegues a leerlo, pero es que tampoco quiero que eso provoque ningún cambio en tu vida. mis amigas están cansadas de escuchar tu nombre y cada vez que pongo una de las canciones que bailaba contigo ponen los ojos en blanco, pero ya no dicen nada. cada uno tiene su propia forma de llevar el duelo. 

he entendido que he llevado mal la distancia. que no la he manejado como debería haberlo hecho.

miércoles, 23 de junio de 2021

 este es el rincón al que acudo cuando siento que la mala energía me arrastra, cuando no sé cómo escapar por más brazadas que dé. me pasé por aquí hace poco, y hoy vengo escribiendo la segunda parte de mi última visita. 

esto se ha convertido en una huida. todavía, casi un año después, quiero enfrentarme a ello, pero siento que no tengo fuerzas para hacerlo. he intentado poner distancia entre nosotros para poder respirar bocanadas de aire fresco y renovar los pensamientos que chocan en mi mente, pero es imposible. siempre vuelves de alguna manera, con las creencias equivocadas. y me pregunto si soy yo, que soy muy buena actriz, o si eres tú, que todavía buscas una forma de acabar de sanar la herida mientras buscas otra mano a tientas al otro lado de la cama. 

sí, yo también quiero cerrar el círculo. llevo queriendo hacerlo mucho tiempo, pero ahora, al ver que el reencuentro es más inminente que nunca, me ha entrado más miedo. quiero quedarme en casa, quiero no tener que pensar en ello, y quiero huir en dirección contraria hasta toparme con el final de la carretera. 

tal vez no soy la única que se siente así, como he estado pensando desde el momento en el que me despedí de ti en el andén del tren. si es así, la verdad es que me consuela un poco, no te voy a mentir. aun así, me da rabia que pienses que no me he preocupado y que lo único que hice fue desaparecer, porque la realidad es mucho más complicada que eso. me perdí en mí misma buscando la manera de cerrar este círculo, de acabar con esta etapa para quedarnos con aquellas cosas buenas y con los gustos que siempre compartimos, pero tengo tanto miedo que este muchas veces actúa por mí y me paraliza por completo. 

he estado meses buscándote y llamándote a voces sin hacerlo para ver si así tú venías a buscarme y no tenía que hacer de tripas corazón para ir yo en tu dirección. y es que sí, sé que me hago la valiente y que doy una imagen de mí misma en la que siempre estoy feliz y alegre y disfrutando, nada más lejos de la realidad. hace mucho tiempo que aprendí a dejar algunas inseguridades por el camino, pero otras muchas se quedaron a mi vera, acompañándome en el resto del camino, y siguen agujereándome la piel cada día, sobre todo cuando pienso en ti.

he intentado dejarlo y dejarte ir, pero siempre hay algo que me hace volver a caer en este bucle. y ya estoy harta. sé que no hay otra salida, pero también sé que no estoy preparada para ello y que, cuando pase, se derramará más de una lágrima. 

supongo que debería alegrarme por hacerte creer que todo está bien, y que meses después no te sigo pensando. supongo que eso era lo que quería desde el principio: que consiguieras ser feliz y que encontraras a alguien que te diera todo lo que merecías, incluso si yo acababa hiriéndome más a mí misma en el camino. 

por lo menos, algo ha salido bien de todo esto.