domingo, 19 de febrero de 2023

 durante todo este tiempo, 

tengo la sensación 

de que he estado esperando algo

que no iba a llegar.


un encuentro. un mensaje. una conversación

con la que abrirme en canal,

sincerarme

y perder el miedo 

a decirte

todo lo que he ido guardando 

desde la última vez que nos vimos. 


pero dime

cómo hacerlo


si cuando oigo tu nombre

me vienen tus manos a la cabeza


si cuando te veo por la calle

mis manos

y mi pecho

tiemblan ante el sabor de tus labios,

dejándome paralizada


dime cómo enfrentarme a esto

si no soy lo suficientemente valiente

como para gritar tu nombre

y mirarte a los ojos 

como si nada hubiera pasado


es en esos momentos 

cuando yo

que siempre he sido de seguir lo que dice el corazón

me doy cuenta

de que a veces también hay que escuchar a la razón, 

de que correr en dirección contraria

y dejar huellas de dolor

a veces es lo mejor.


y es en esos momentos

cuando no sé qué duele más.


si verte, llamarte

y recordar todo lo que he estado intentando enterrar estos últimos meses

o verte, irme

y quedarme

con este "¿y si?"

atascado en el pecho. 


no sé cuántos días han pasado desde la última vez que huí, 

pero sigo recordando la parálisis, 

la nostalgia, 

las ganas de gritar tu nombre y preguntarte qué tal va todo. 


no sé cuántos días han pasado, 

pero sigo martirizándome

y preguntándome

qué habría pasado

si te hubieras dado la vuelta

y me hubieras visto allí. 


¿se te habrían iluminado los ojos?

¿habría encontrado algún indicio de que me echas de menos?

¿me habrías abrazado? 

¿lo habría hecho yo?


supongo que ya no lo sabré. 

ya no lo sabremos. 

me toca convivir con esto

que me atenaza el pecho, 

y rezar (una vez más)

porque el destino,

las casualidades, o como quieras llamarlo,

no quiera que te vuelvas a poner en mi camino. 


qué caprichoso es el destino a veces,

cómo le gusta jugar con el corazón.