martes, 26 de mayo de 2020

Peso

Por favor
que alguien
me quite
este peso
que arrastro
a mis espaldas.


antes 
de que
me 
hunda
(más)

lunes, 18 de mayo de 2020

Casa.

Azoteas con regustillo a alcohol
y que son la pista 
de más de un avión. 

El cielo se tiñe de colores
a nuestras espaldas
viajando al ritmo de nuestras risas.

Las nubes se llevan 
nuestras anécdotas de viaje, 
sin miedo a alejarse de nosotros. 

(No) abrazos que saben a gloria
y a lágrimas
que esperan desde hace mucho a ser derramadas. 

Distancia
(rota)
que espera a ser cortada. 

Noche,
atardecer en vela, 
nuestra canción cantada a grito pelado. 

Madre mía. 

Meses consumidos 
por el llanto de una llama
que no quiere apagarse. 

La nueva rutina parece no querer irse
y resuena en cada una de las esquinas, 
acechándonos
en busca de otra vuelta de reloj
y más ganas de hundirse en la arena. 

Y nosotros... 
aquí estamos, 
después de días, 
semanas 
y horas
marcados con tinta en nuestra piel
y en nuestras emociones. 

Quién me iba a decir
que después de tanto tiempo
sin salir de lo que pensaba que era casa
la encontré en unos abrazos no dados
o una bolsa de pistachos
que volaba por el aire imparable. 

Casa no es el sitio en el que vives.
Y después de hoy lo tengo claro. 

Casa es ese sitio donde ríes, 
donde lloras y te sinceras
con las estrellas como testigo. 

Donde no tienes miedo de ser tú
y donde puedes gritar
hasta vaciarte los pulmones. 

Casa, 
vosotros, 
amigos, 
familia, 
lo que sea. 

Hay tantos nombres que ya no sé cuál elegir.
Aun así sí que sé qué decir: 
gracias. 

Gracias por ser el nudo
del que tirar 
para salir de este bucle
que no ha hecho más que consumirnos
y ponernos a prueba.

Gracias por ser guía, 
risa, 
ancla. 

Gracias por ser. 

Impotencia

Me trago el nudo de mi garganta
y noto cómo,
en vez de hundirse, 
se abre paso bajando
por mi piel. 

Las nubes lloran, 
o gritan, 
vistiéndose del gris 
de invierno
y el sol se esconde 
tras paredes de impotencia
que esconden
redes de pensamientos
y de ganas acumuladas
en el estómago. 

The 1975 tocan
y cantan
con rabia
mientras paso las páginas
del libro de mi regazo. 

La puerta ya casi no se abre. 
Los zapatos cogen polvo 
en el armario. 

Respiros limitados
de perderse por el campo. 

Visitas efímeras en balcones
con un lejos 
que tiembla al no poder
convertirse en cerca.

Ganas de abrazos
y de besos de más. 

Impotencia
con olor a petricor
mientras la arena del
reloj
cae al suelo
entre mis manos. 




f1


Revolución: 

1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.

2. f. Cambio profundogeneralmente violentoen las estructuras políticas y socioeconómicas de unacomunidad nacional.

3. f. Levantamiento o sublevación popular.

4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.


Esta revolución vino de mano del año nuevo y un susurro distante al que apenas nadie quería acercarse. 

Nos encontramos con ella a las puertas de marzo, acompañados de lluvia, mantas y una incertidumbre que prometía acabarse en poco, aunque fuera en vano y todos supiéramos que iría más allá. 

Revolución de puertas cerradas, 

revolución de respirar solo a través de las ventanas. 

Revolución de tachar días y meses en el calendario para no volver a verlos. 

Revolución de devorar libros y de descubrir otros nuevos que no tarden en ocupar la estantería. 

Revolución de acordarse de un pequeño proyecto abandonado y acabarlo después de años. 

Revolución de engancharse otra vez a una banda no tan nueva y gritar sus letras en un intento de no correr a abrir el pomo de la puerta. 

(Love it if we made it)

Revolución de revolución interior. De esas que prometen mariposas en el estómago y cosas más cursis que tan solo recordabas en películas y libros y olvidados. Y aprovechar para descubrir algunas más. 

Perderte en poesía. 

Decidirte a seguir con un idioma abandonado, 

decidirte a ir un poco más allá y abandonar la pereza. 

Revolución en aprender más

(o al menos intentarlo).

Revolución en 0

pronto

revolución en 1

con algún reencuentro de más.