y noto cómo,
en vez de hundirse,
se abre paso bajando
por mi piel.
Las nubes lloran,
o gritan,
vistiéndose del gris
de invierno
y el sol se esconde
tras paredes de impotencia
que esconden
redes de pensamientos
y de ganas acumuladas
en el estómago.
The 1975 tocan
y cantan
con rabia
mientras paso las páginas
del libro de mi regazo.
La puerta ya casi no se abre.
Los zapatos cogen polvo
en el armario.
Respiros limitados
de perderse por el campo.
Visitas efímeras en balcones
con un lejos
que tiembla al no poder
convertirse en cerca.
Ganas de abrazos
y de besos de más.
Impotencia
con olor a petricor
mientras la arena del
reloj
cae al suelo
entre mis manos.
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