domingo, 4 de julio de 2021

sol y luna

 hubo un tiempo en el que el sol y la luna caminaban de la mano. paseaban creyendo que se necesitaban, pero muy en el fondo sabían que sus destinos estaban muy lejos el uno del otro. uno tenía que atender al día. la otra, a la noche. 

sol y luna se vieron obligados a soltarse las manos con lágrimas en los ojos. y mientras uno lloraba durante el día, desahogando su ira con rayos cada vez más calientes que se reflejaban en las olas del mar, la otra lloraba entre montañas rodeada de un haz de luz plateado que lo hacía todo un poco más bonito. 

sol y luna no volvieron a verse nunca. no podían dejar su puesto por una mirada de más. habían cogido aviones diferentes, y estos les habían llevado a lugares inimaginables. y aunque durante los primeros meses ambos seguían pensando en su compañero perdido, el recuerdo no tardó en hacerse cada vez más difuso ante el paso del tiempo. 

cada vez que sol creía escuchar el llanto de luna, luchaba por aguantar un poco más despierto. y nunca lo conseguía, aunque su dolor acababa tiñendo el cielo de colores preciosos.

cada vez que luna trasnochaba de más, sintiendo la calidez que transmitía sol, se le erizaba la piel. a veces intentaba quedarse un poco más durante el día, pero las nubes la ocultaban y sol nunca percibía su presencia. 

sol acabó persiguiendo su sueño más lejano y sus pies nunca llegaron a pisar del todo la Tierra. exploró planetas y navegó entre estrellas hasta quedarse sin energía, sin llegar nunca a encontrar su verdadero sitio. sol navegó entre océanos, escaló montañas y buscó las vistas más bonitas que nadie había visto nunca. aprendió idiomas, conoció a gente y jugó a perderse por callejuelas sin un mapa en la mano. sol se volvió imprevisible, impulsivo, aventurero. 

luna acabó metiéndose de lleno en sus pasiones. corría cada noche persiguiendo a las estrellas, enfadándose con ellas si conseguían ser más rápidas que ella. luna se perdió en más estaciones que aeropuertos y encontró muchas otras noches en las que perderse mientras buscaba un sitio en el que establecerse definitivamente.

sol y luna, al cabo del tiempo, dejaron de sentir tanto dolor. algo nuevo se empezó a abrir paso por sus cuerpos y pronto dejaron esa parte de su vida atrás. sin embargo, por mucho que intentaran autoconvencerse de lo contrario, nunca se olvidaron por completo del otro. las miradas de sol al pensar en luna y el tacto de esta al pensar en él siempre los delataban, por muy buenos actores que pretendieran ser. 

sol y luna siempre mantuvieron el deseo de volver a verse. de mirarse. de tocarse. de escuchar juntos sus canciones favoritas y perderse en lugares donde nadie pudiera volver a encontrarlos jamás. 

y a pesar de todo, como sabían que nunca más podrían volver a verse, en las noches en las que el recuerdo dolía un poco más de lo normal y en los días en que las horas se convertían en odiseas de echar de menos,

sol brillaba con más fuerza y el calor se volvía insoportable

y

luna lloraba provocando que la noche fuera incluso más fría y oscura que de costumbre.

y así,

sol y luna se dieron cuenta de que,

por muchos años que pasaran,

una parte de ellos seguiría perteneciendo al otro.

pero ya no se necesitaban.

en realidad, nunca lo habían hecho.

martes, 29 de junio de 2021

tomorrow tonight

 tiempo. 

me he dado cuenta de que la palabra clave es el tiempo. 

el tiempo te acompaña incluso con los ojos cerrados. te va soplando en la cara a medida que pasan los días, pero tú apenas te das cuenta hasta que te paras a pensar en lo que estás haciendo o te detienes frente al espejo al darte cuenta de cómo ha cambiado tu reflejo. 

siempre todos hemos deseado poder manejar el tiempo a nuestro antojo. he perdido la cuenta de las veces que he querido adelantar o retroceder el tiempo con mis propios dedos. he dibujado constelaciones en el techo de mi habitación mientras escuchaba cómo las manecillas del reloj desafiaban al insomnio, y he jugado a imaginarme todos los posibles escenarios que tenía al alcance de mis madrugadas. 

por mucho que queramos modificar el tiempo, él va por libre. no hay jaula que lo atrape, no hay magia que lo controle. el tiempo ni es, ni será nuestro, y por eso actúa como le apetece. 

hay heridas que tardan en sanar. el tiempo las va cicatrizando, y apenas nos damos cuenta de ello. lo único que sentimos es un pequeño escozor, pero de repente nos damos cuenta de que esa enemiga que nos ha acompañado ya no está ahí. 

el tiempo también se encarga de sanar las heridas que no se ven. una enfermedad. una pérdida esperada o inesperada. el miedo. las inseguridades. la marcha de un ser querido. palabras que aún no se han dicho y que siguen esperando a que alguien las pronuncie. 

ayer me dic cuenta de que, aunque nadie puede controlar el tiempo, cada uno decide qué es lo que hace con él. el tiempo es el mismo para todos, pero cada uno lo siente de manera diferente, y no entender esto es lo que ha provocado que la culpabilidad me coma el estómago desde hace demasiado tiempo. 

esta, al principio, era como una lagartija. notaba cómo iba paseándose por mi interior, sabía que estaba ahí y no hacía nada por pararla. tal vez, si hubiera sido consciente de lo que estaba haciendo y de cómo iba creciendo sin que yo me diera cuenta, hubiera podido (o me hubiera atrevido) a detenerla antes de que fuera demasiado tarde. poco a poco, se fue convirtiendo en un dragón. un dragón rojo y fuerte que estaba aquí para devorar cada pedacito de mí. ya sabes que yo siempre le he tenido miedo al fuego, y que no sé cómo actuar frente a él. 

a mí me gusta jugar con el tiempo. o tal vez es él el que juega conmigo, la verdad es que a estas altuuras ya no lo sé. lo enrollo entre mis dedos e intento tirar de él hasta exprimir todos los recuerdos, repasando qué hice mal en cada uno de ellos. tú no. a pesar de que este se enrolla en cada parte de tu cuerpo, tú lo dejas fluir y escapar. aunque no llegué a decírtelo abiertamente, siempre te he admirado y siempre he querido aprender un poco más de ti, porque bajo la tinta de tu piel escondías letras e información mucho más interesante de lo que crees. tal vez, si hubiera hecho lo mismo que tú en este sentido, las cosas serían diferentes. 

también he entendido otra cosa. el tiempo y la distancia van de la mano, y esta realidad me golpeó cuando ya era demasiado tarde. me marché de casa sin querer hacerlo, sin querer soltarte la mano para encontrarme. intenté poner distancia y me quedé en el primer hotel que encontré antes de que anocheciera, pero sabía que, hiciera lo que hiciera, el cartel de vuelta a casa seguía apuntando a ti. 

aproveché cada desvío que encontré en el camino para volver a ti, y ese fue el gran fallo que marcó la diferencia. mis amigas están cansadas de oír tu nombre y cada vez que pongo una de las canciones que escuchábamos ruedan los ojos al escucharla. las cosas hechas a medias nunca acaban bien, y me di cuenta cuando ya era demasiado tarde, pero el peso de la mochila no dejaba de gritarme que me refugiara en ti cada vez que mis piernas se cansaban. 

he decidido poner distancia de verdad, antes de que sea tarde. voy a descansar en cada porche que encuentre, pero no en el tuyo. haré oídos sordos cada vez que escuche los acordes que hacen temblar mi pecho y me quitaré las gafas cuando aparezcas al otro lado de la calle. tal vez así, y solo así, consiga llegar a mi destino sin sentir cómo el cosquilleo de la ansiedad me persigue. 

sé que el reencuentro llegará. ya tiene fecha en el calendario, y soy consciente de ello, pero todavía me quedan muchos pueblos por recorrer antes de encontrarte. quiero perderme, dejar pedacitos de mí en cada rincón que visite para ver si así, explorando nuevos lugares consigo sanar por fin. estaré lejos de ti y me aseguraré de que no encuentres ninguna de mis cicatrices, no sea que la vayas a abrir de nuevo sin que la sangre resbale por mis mejillas. 

tú has encontrado tu camino. yo todavía tengo que encontrar el mío, pero me alegro de que todo esté sanando poco a poco. ¿ves?, si es que al final el tiempo hace con nosotros lo que quiere. tú supiste aprovecharlo, lo dejaste fluir, y por fin los árboles del octubre están dando sus primeros frutos. una hamaca se balancea tranquilamente y tú descansas en ella después de tanto tiempo. yo no puedo decir lo mismo, pero también es verdad que yo siempre preferí explorar hasta notar cómo el temblor se apodera de mi cuerpo. ya me faltan menos lugares por visitar y menos poemas que escribir, pero tengo que reconocer que una parte de ti siempre servirá de inspiración.

lorca le llora a la luna, yo te recuerdo en ella. 

mierda, se me hace tarde. la vela ya se está empezando a apagar. me voy, que el sueño ya está llamando a mi puerta. cuídate mucho, encuéntrate cada vez más y sé feliz, ¿vale?

creo en ti. ahora y siempre. 

igual que también creo en mí. 

kk

 "a la motxilla portes massa pes"


me he dado cuenta de qué es lo que falla. 

me he dado cuenta de que pienso menos en ti cuando no hay nada que nos une. cuando pongo cierta distancia de por medio para no acabar más herida al final del día. 

me he dado cuenta de que hemos puesto distancia, pero no la suficiente. 

me he dado cuenta de que todavía queda mucho hielo que esculpir en nuestros cuerpos y en nuestras conversaciones. 

he encontrado muchos senderos que llevaban a ti y no he dudado en desviarme a la primera oportunidad que he tenido de volver a tocar tu piel. 

he gritado que te echo de menos en interminables folios y poemas con la esperanza de que algún día llegues a leerlo, pero es que tampoco quiero que eso provoque ningún cambio en tu vida. mis amigas están cansadas de escuchar tu nombre y cada vez que pongo una de las canciones que bailaba contigo ponen los ojos en blanco, pero ya no dicen nada. cada uno tiene su propia forma de llevar el duelo. 

he entendido que he llevado mal la distancia. que no la he manejado como debería haberlo hecho.

miércoles, 23 de junio de 2021

 este es el rincón al que acudo cuando siento que la mala energía me arrastra, cuando no sé cómo escapar por más brazadas que dé. me pasé por aquí hace poco, y hoy vengo escribiendo la segunda parte de mi última visita. 

esto se ha convertido en una huida. todavía, casi un año después, quiero enfrentarme a ello, pero siento que no tengo fuerzas para hacerlo. he intentado poner distancia entre nosotros para poder respirar bocanadas de aire fresco y renovar los pensamientos que chocan en mi mente, pero es imposible. siempre vuelves de alguna manera, con las creencias equivocadas. y me pregunto si soy yo, que soy muy buena actriz, o si eres tú, que todavía buscas una forma de acabar de sanar la herida mientras buscas otra mano a tientas al otro lado de la cama. 

sí, yo también quiero cerrar el círculo. llevo queriendo hacerlo mucho tiempo, pero ahora, al ver que el reencuentro es más inminente que nunca, me ha entrado más miedo. quiero quedarme en casa, quiero no tener que pensar en ello, y quiero huir en dirección contraria hasta toparme con el final de la carretera. 

tal vez no soy la única que se siente así, como he estado pensando desde el momento en el que me despedí de ti en el andén del tren. si es así, la verdad es que me consuela un poco, no te voy a mentir. aun así, me da rabia que pienses que no me he preocupado y que lo único que hice fue desaparecer, porque la realidad es mucho más complicada que eso. me perdí en mí misma buscando la manera de cerrar este círculo, de acabar con esta etapa para quedarnos con aquellas cosas buenas y con los gustos que siempre compartimos, pero tengo tanto miedo que este muchas veces actúa por mí y me paraliza por completo. 

he estado meses buscándote y llamándote a voces sin hacerlo para ver si así tú venías a buscarme y no tenía que hacer de tripas corazón para ir yo en tu dirección. y es que sí, sé que me hago la valiente y que doy una imagen de mí misma en la que siempre estoy feliz y alegre y disfrutando, nada más lejos de la realidad. hace mucho tiempo que aprendí a dejar algunas inseguridades por el camino, pero otras muchas se quedaron a mi vera, acompañándome en el resto del camino, y siguen agujereándome la piel cada día, sobre todo cuando pienso en ti.

he intentado dejarlo y dejarte ir, pero siempre hay algo que me hace volver a caer en este bucle. y ya estoy harta. sé que no hay otra salida, pero también sé que no estoy preparada para ello y que, cuando pase, se derramará más de una lágrima. 

supongo que debería alegrarme por hacerte creer que todo está bien, y que meses después no te sigo pensando. supongo que eso era lo que quería desde el principio: que consiguieras ser feliz y que encontraras a alguien que te diera todo lo que merecías, incluso si yo acababa hiriéndome más a mí misma en el camino. 

por lo menos, algo ha salido bien de todo esto.

viernes, 7 de mayo de 2021

explicación

 después de tanto tiempo, creo que tengo que soltar esto de alguna manera, porque últimamente no puedo dejar de pensar en ello. 

los meses empezaron a pesar cada vez más y sigo sin saber si fue por la fuerza de una confianza que nunca acabó de encontrar sus cimientos o de una monotonía cada vez más aplastante. no sé si fue por la encrucijada que no supo conducirnos a casa o por el miedo al compromiso que cada vez me atenaza más la piel. 

a día de hoy, después de tanto tiempo, sigo siendo consciente de que lo más duro de todo fue irme cuando seguía queriendo estar contigo. las dudas me asaltaban la cabeza todas las noches, pero llegué a la conclusión de que no merecías estar con alguien que no sabía lo que quería. sigo preguntándome si eras tú o era algo totalmente ajeno, algo que me perseguía y que estaba instalado en mi cabeza susurrándome miedos e inseguridades al oído, y creo que sé cuál es la respuesta. 

cansancio, agotamiento, incógnitas. y sin embargo, luego, estando contigo, todo desaparecía. podía mirarte durante horas, hablar de cualquier cosa y dejar que me cogieras la mano, aunque te la apartara al poco rato. 

ahora soy consciente de que hice las cosas muy mal, y me arrepiento de ello. me habría gustado seguir acompañándote durante mucho tiempo más, y una parte de mí siempre se preguntará qué habría pasado si todo hubiera tirado por un camino diferente. las posibilidades se enrollan en mis dedos y hacen que sea imposible distinguir el inicio del final, pero seguirá siendo eso, una duda cuya respuesta nunca conoceré. 

éramos muy diferentes. lo sabíamos, y aun así quisimos intentarlo. que nadie nos quite ese mérito, aunque el final se viera a la vuelta de la esquina. 

seguirás apareciendo entre las líneas de mis poemas y tu figura se seguirá paseando entre mis recuerdos sin que pueda hacer nada por remediarlo, pero no pasa nada. después de tanto tiempo, poder abrazar tu recuerdo sigue siendo un respiro en medio de todo este frenesí. 

y lo mejor de todo es que sé que, por mucho tiempo que pase, seguirás guardando bajo la manga la banda sonora de nuestra serie favorita. 

y por eso doy gracias. por eso, y por muchas cosas más que callaré en este texto y que esconderé entre poemas llenos de metáforas. 

ojalá quieras descubrirlos, porque hay una cicatriz que, a pesar de todo, sigue y seguirá latiendo con muchas palabras más. 

jueves, 6 de mayo de 2021

estos meses han sido raros y confusos. 

septiembre vino con la rutina bajo el brazo, aunque esta, dentro de su monotonía, traía varias novedades. había más sillas vacías que de normal y las risas entre clases ya no sonaban tan alto. nos dimos la mano para aferrarnos a la poca normalidad que pudimos encontrar, y logramos construir nuevos lazos con los que asomar a la superficie. 

en octubre, aunque tardías, nacieron las últimas semillas de la temporada. estas vinieron de la mano de estanterías llenas de libros, de café de mediatarde y de confesiones que provocaron más de un latido acelerado. 

en noviembre llegó el frío. veía la nieve caer desde la seguridad de mi habitación, pero la sentía como si los copos estuvieran rozándome la piel. durante este mes, las canciones fueron un poco más tristes y su rostro aparecía en todos los lados, junto con las dudas y el dolor que este conllevaba. ¿por qué? ¿cómo había podido pasar? ¿acaso había más mentiras en sus palabras de las que yo había podido encontrar? ¿me había mentido su mirada sin que yo me diera cuenta?

en diciembre, las olas se apaciguaron. encontré el barquito que me llevó de vuelta a casa tras mecerme en las olas, y me perdí entre letras y aventuras. me sentí de nuevo querida, a pesar de que el dolor seguía ahí. la nieve empezó a derretirse ante la llegada de las luces navideñas y el año nuevo supo un poco más amargo que de normal. 

enero y febrero vinieron impulsados por una montaña rusa. un día estábamos bailando con el sol sobre la tinta de nuestra piel y al otro jugábamos a desaparecer bajo las sábanas. llegaron nuevas letras, ilusión, dolor. su rostro volvió a aparecer con un semblante más dulce y por fin empecé a sentir que todo estaba bien de nuevo, justo como había querido desde un principio. 

en marzo faltó fiesta, pero por fin volví a respirar. dejé que el aire entrara en mis pulmones por primera vez en meses, y noté cómo se me refrescaba el cuerpo. por primera vez, me sentí bien en mucho tiempo. 

en abril la puerta se quedó entreabierta. nos desnudamos hasta quedar completamente desprotegidas, hasta que la sinceridad cruzó la línea de meta. y sí, dolió, pero soy consciente de que lo hicimos para poder reencontrarnos en el futuro, y para poder pasear juntas por París.

mayo, por ahora, está prometiendo muchas cosas diferentes. a ver qué nuevas historias trae.

viernes, 22 de enero de 2021

este año, enero llega de manera diferente. 

enero siempre trae reencuentros y abrazos,
kilómetros de más bajo las ruedas, 
y la sensación de volver a casa después de tanto tiempo. 

este enero, 
las campanadas ya no traían huidas de cenicienta. 
tampoco madrugones de película. 

el frío no congelaba la ventana
y el paisaje no se deslizaba 
ni cambiaba
ante nuestros ojos. 

las mañanas no eran tan frías.
el vaho no acudía a tu llamada
y la ropa de abrigo
seguía descansando al fondo del cajón. 

Green Day ya no sonaba bajo las estrellas,
cantándole a septiembre.
Tampoco hemos subido el volumen de Bohemian Rhapsody
y no la hemos cantado a grito pelado
mientras recorríamos carreteras desiertas.

la cencellada no nos ha esperado
y el río ha despertado vestido de blanco
sin que estuviéramos ahí para inmortalizarlo. 
a pesar de eso, 
ha seguido bajando cargado de historias,
anécdotas
y nostalgia.

enero no estaba hecho para nosotras.
las campanadas de la catedral no han escuchado las carcajadas de la cabalgata. 
el castillo se ha iluminado con tonos más oscuros
y nuestra heladería favorita espera cerrada
a que volvamos a congelarnos la lengua en pleno invierno.


ahora que febrero ya está a la vuelta de la esquina, 
me he dado cuenta 
de que sigo sin encontrar cobijo en estas murallas, 
sabiendo que las que nos protegen
están muy lejos de aquí. 

y sé que el tiempo juega en nuestra contra, 
y que la incertidumbre roza cada día del calendario, 
pero sé que las calles encerrarán más miedos,
que huiremos de miradas y personas curiosas
y que, tarde o temprano, 
volveremos a casa.

Volveremos a discutir por ver quién pone la música, 
volveremos a andar hasta que nuestros pies no puedan más, 
volveremos a pasar por nuestro bar favorito,
volveremos a hacer trampas de más en juegos de mesa
y volveremos a acariciar las pieles del pasado.

Dejaremos las mentes en blanco,
y volveremos a tener la sensación,
al menos por unos días, 
de que todo está bien. 

Reencuentro, qué palabra tan bonita.