miércoles, 17 de mayo de 2023
han sido unos meses raros.
de priorizarme, de buscarme y
de volver a encontrarme.
y creo que estoy empezando a estar bien
otra vez.
me sigo acordando de ti,
pero hay días en los que ni tu nombre ni tus besos me vienen a la cabeza.
las canciones que llevaban sonando desde diciembre
me han pedido tregua.
y aunque sus letras me atraviesan el pecho
cada vez que las melodías salen en aleatorio,
ya no tengo la necesidad de buscarte en ellas.
me he cansado de hacerlo.
tu calle se ha enfriado
y por la noche ya no se oye el resonar de los pasos.
al menos,
no de los míos.
ya me he cansado de alargar el camino a casa.
domingo, 19 de febrero de 2023
durante todo este tiempo,
tengo la sensación
de que he estado esperando algo
que no iba a llegar.
un encuentro. un mensaje. una conversación
con la que abrirme en canal,
sincerarme
y perder el miedo
a decirte
todo lo que he ido guardando
desde la última vez que nos vimos.
pero dime
cómo hacerlo
si cuando oigo tu nombre
me vienen tus manos a la cabeza
si cuando te veo por la calle
mis manos
y mi pecho
tiemblan ante el sabor de tus labios,
dejándome paralizada
dime cómo enfrentarme a esto
si no soy lo suficientemente valiente
como para gritar tu nombre
y mirarte a los ojos
como si nada hubiera pasado
es en esos momentos
cuando yo
que siempre he sido de seguir lo que dice el corazón
me doy cuenta
de que a veces también hay que escuchar a la razón,
de que correr en dirección contraria
y dejar huellas de dolor
a veces es lo mejor.
y es en esos momentos
cuando no sé qué duele más.
si verte, llamarte
y recordar todo lo que he estado intentando enterrar estos últimos meses
o verte, irme
y quedarme
con este "¿y si?"
atascado en el pecho.
no sé cuántos días han pasado desde la última vez que huí,
pero sigo recordando la parálisis,
la nostalgia,
las ganas de gritar tu nombre y preguntarte qué tal va todo.
no sé cuántos días han pasado,
pero sigo martirizándome
y preguntándome
qué habría pasado
si te hubieras dado la vuelta
y me hubieras visto allí.
¿se te habrían iluminado los ojos?
¿habría encontrado algún indicio de que me echas de menos?
¿me habrías abrazado?
¿lo habría hecho yo?
supongo que ya no lo sabré.
ya no lo sabremos.
me toca convivir con esto
que me atenaza el pecho,
y rezar (una vez más)
porque el destino,
las casualidades, o como quieras llamarlo,
no quiera que te vuelvas a poner en mi camino.
qué caprichoso es el destino a veces,
cómo le gusta jugar con el corazón.
miércoles, 25 de enero de 2023
después de un par de meses,
siento que me estoy volviendo a encontrar en las pequeñas cosas.
el aroma del café envolviendo la cocina.
el rato de tomar el sol mientras voy al gimnasio,
la música aislándome del mundo.
después de un par de meses,
creo que ya estoy empezando a asimilar
que tu regreso
no depende de mí.
que no puedo buscarte en cada calle del pueblo,
ni esperar a que me eches tanto de menos
que no puedas más/que acabes volviendo.
me estaría fallando a mí misma si lo hiciera.
he dejado de pasar por delante de tu casa,
de bajar en tu misma parada de metro
y de buscarte en cada persona que me cruzo.
he empezado a encontrar la calma y la tranquilidad que tú me dabas
en otros detalles y en otros lugares.
y sí, te sigo echando de menos,
y una parte de mí sigue deseando que vuelvas a buscarme,
pero,
si te siguiera esperando,
no estaría siendo justa conmigo misma,
y no me lo merezco.
no me merezco seguir arrastrando todo el dolor
ni toda la incetidumbre
que sigue provocando
esta espera sin fin.
la puerta de nuestro bar siempre estará abierta,
esperando a que volvamos a cruzar su umbral,
pero yo ya no puedo seguir esperándote.
una parte de mí siempre se quedará contigo,
pero ya es hora de que abandone tu portal.
que pase lo que tenga que pasar.
y que el destino,
el café,
o quien sea,
nos vuelva a unir en el futuro
si de verdad éramos el uno para el otro.