miércoles, 17 de mayo de 2023

han sido seis noches. 
las he contado todas.

en la primera y en la segunda noche nos encontrábamos. 
me saludabas, yo te saludaba de vuelta, 
con el corazón ardiendo, 
y seguíamos nuestros caminos. 

en la tercera teníamos una conversación. 
como amigos. eso que sé que nunca
podremos llegar a ser. 
había dos cafés sobre la mesa, 
anécdotas que todavía no había escuchado
y sobres de azúcar vacíos. 

en la cuarta nos acercábamos,
reíamos. la conexión
y la química 
se notaban a kilómetros. 

en la quinta, se volcó todo
lo que querría que hubiéramos sido. 
la fantasía y la utopía se volvieron realidad
y yo volvía a ser la niña de ojos brillantes
que no paraba de sonreír. 

en la sexta, todo explotó. 
la utopía se rompió. me desgarré la piel
y dejé que me leyeras 
como un libro abierto. me mirabas, 
veías cómo lloraba, me escuchabas, 
me abrazabas, te sincerabas 
y acabábamos diciendo todo
lo que el invierno había dejado congelado. 

en la sexta noche me desperté
y tú no estabas. no estabas al otro lado de la cama, 
no estabas ni en el mensaje de buenos días
ni en mi galería. 
no estabas conmigo. aquella conversación no había existido;
había sido todo una broma de mi cabeza,
una broma de muy mal gusto. 

¿por qué?
¿por qué has estado apareciendo justo ahora?
¿por qué seis días? 
¿por qué no puedo soltarte?

si ya no alargo el camino a casa para pasar por tu puerta, 
y la calle cada vez está más fría y silenciosa. 

si las mismas canciones que llevaban reproduciéndose desde diciembre
ya están empezando a perderse en la lista de canciones olvidadas.
y sí, las letras todavía me atraviesan el pecho cuando el aleatorio
hace sonar las melodías, pero ya no siento la necesidad
de buscarte en ellas.

si ya no te busco,
si ya no me quedo horas mirando la pantalla,
si ya no refresco la página de inicio
de cada red social 
buscando tu cercanía. 

lo confieso: intento no verte.
no quiero que tus ojos se claven en los míos 
ni ver las cosas en las que trabajas
ni sentir admiración por ti 
porque "ojos que no ven, 
corazón que no siente"
y me engaño a mí misma
pensando que lo estoy haciendo bien.
sé que estoy siguiendo la vía fácil, 
la vía cobarde, 
pero es eso o dejar que me sigas haciendo temblar,
y el calendario ya no está como para predecir tormenta.

y aun así te escucho 
y tu canción favorita 
y nuestra canción 
y saltar y skip
y un día de julio
cómo reaccionaré 
al verla en directo
estarás allí, qué tal estarás, 
he visto que tu equipo ha ganado
felicidades, sé la ilusión
que te hacía y qué proyectos tienes
y si estás bien y feliz
y si yo también me paseo por tus sueños
y si piensas en mí 
o te acuerdas
y qué tal estás 
y si me echas de menos
y si quieres tomar un café pronto.

 han sido unos meses raros.

de priorizarme, de buscarme y

de volver a encontrarme.

y creo que estoy empezando a estar bien

otra vez. 


me sigo acordando de ti, 

pero hay días en los que ni tu nombre ni tus besos me vienen a la cabeza.


las canciones que llevaban sonando desde diciembre

me han pedido tregua. 

y aunque sus letras me atraviesan el pecho

cada vez que las melodías salen en aleatorio, 

ya no tengo la necesidad de buscarte en ellas. 

me he cansado de hacerlo. 


tu calle se ha enfriado 

y por la noche ya no se oye el resonar de los pasos.

al menos,

no de los míos. 

ya me he cansado de alargar el camino a casa.




domingo, 19 de febrero de 2023

 durante todo este tiempo, 

tengo la sensación 

de que he estado esperando algo

que no iba a llegar.


un encuentro. un mensaje. una conversación

con la que abrirme en canal,

sincerarme

y perder el miedo 

a decirte

todo lo que he ido guardando 

desde la última vez que nos vimos. 


pero dime

cómo hacerlo


si cuando oigo tu nombre

me vienen tus manos a la cabeza


si cuando te veo por la calle

mis manos

y mi pecho

tiemblan ante el sabor de tus labios,

dejándome paralizada


dime cómo enfrentarme a esto

si no soy lo suficientemente valiente

como para gritar tu nombre

y mirarte a los ojos 

como si nada hubiera pasado


es en esos momentos 

cuando yo

que siempre he sido de seguir lo que dice el corazón

me doy cuenta

de que a veces también hay que escuchar a la razón, 

de que correr en dirección contraria

y dejar huellas de dolor

a veces es lo mejor.


y es en esos momentos

cuando no sé qué duele más.


si verte, llamarte

y recordar todo lo que he estado intentando enterrar estos últimos meses

o verte, irme

y quedarme

con este "¿y si?"

atascado en el pecho. 


no sé cuántos días han pasado desde la última vez que huí, 

pero sigo recordando la parálisis, 

la nostalgia, 

las ganas de gritar tu nombre y preguntarte qué tal va todo. 


no sé cuántos días han pasado, 

pero sigo martirizándome

y preguntándome

qué habría pasado

si te hubieras dado la vuelta

y me hubieras visto allí. 


¿se te habrían iluminado los ojos?

¿habría encontrado algún indicio de que me echas de menos?

¿me habrías abrazado? 

¿lo habría hecho yo?


supongo que ya no lo sabré. 

ya no lo sabremos. 

me toca convivir con esto

que me atenaza el pecho, 

y rezar (una vez más)

porque el destino,

las casualidades, o como quieras llamarlo,

no quiera que te vuelvas a poner en mi camino. 


qué caprichoso es el destino a veces,

cómo le gusta jugar con el corazón. 


miércoles, 25 de enero de 2023

 después de un par de meses, 

siento que me estoy volviendo a encontrar en las pequeñas cosas. 


el aroma del café envolviendo la cocina. 

el rato de tomar el sol mientras voy al gimnasio, 

la música aislándome del mundo. 


después de un par de meses,

creo que ya estoy empezando a asimilar

que tu regreso

no depende de mí. 


que no puedo buscarte en cada calle del pueblo, 

ni esperar a que me eches tanto de menos 

que no puedas más/que acabes volviendo. 


me estaría fallando a mí misma si lo hiciera. 


he dejado de pasar por delante de tu casa,

de bajar en tu misma parada de metro

y de buscarte en cada persona que me cruzo. 


he empezado a encontrar la calma y la tranquilidad que tú me dabas

en otros detalles y en otros lugares. 


y sí, te sigo echando de menos, 

y una parte de mí sigue deseando que vuelvas a buscarme,


pero, 

si te siguiera esperando, 

no estaría siendo justa conmigo misma,

y no me lo merezco. 


no me merezco seguir arrastrando todo el dolor

ni toda la incetidumbre

que sigue provocando 

esta espera sin fin.


la puerta de nuestro bar siempre estará abierta, 

esperando a que volvamos a cruzar su umbral, 

pero yo ya no puedo seguir esperándote. 


una parte de mí siempre se quedará contigo, 

pero ya es hora de que abandone tu portal.

que pase lo que tenga que pasar.

y que el destino, 

el café, 

o quien sea,

nos vuelva a unir en el futuro

si de verdad éramos el uno para el otro.