domingo, 18 de agosto de 2019

¿Qué pasaría...?

No dejo de preguntarme qué pasaría si nos dejáramos llevar un poco más.
Me habría gustado saber un poco más lo que es crecer sin pantallas de por medio. Aunque eso suponga limitar la vida que tengo hoy en día y aunque sume algo de dificultad a todo aquello que ocupa mi día.
Saber lo que habría sido tener unas vacaciones dejando el móvil de lado y echar de menos a mis amigos sin necesidad de enviarles un mensaje para preguntarles cómo están. Tal vez escribir alguna carta y preocuparte a través de trazos que hacían infinita ilusión leer. Y no perder una tradición tan antigua y llena de secretos y emociones.
No dejo de preguntarme cómo sería sentirse libre sin preocuparse por las redes sociales y por la falsa apariencia que damos en ella pero que nos empeñamos en mantener cueste lo que cueste.
Vivimos en un mundo hipócrita en el que pretendemos dar la mejor imagen nuestra posible, enseñando todos los sitios a los que viajamos y los mejores momentos de nuestra vida, cuando en realidad no somos más que robots poniéndose a la cola de una sociedad repetitiva que no se da cuenta de lo absorbida que está, sin atreverse a coger otra salida diferente.
Deberíamos mostrar un poco más cómo somos realmente y dejar a un lado la superficialidad, lo que muchas personas no hacen por miedo.
En un lugar donde reina el egoísmo y la falsedad, siempre quedará la poesía y la pasión por un arte que inspirará y motivará a muchos otros.
Siempre nos quedarán, al menos, estos viejos diarios personales que no harán más que crecer con el tiempo.

Nunca fuimos (de esos)

Nunca fuimos de esos que se conformaban con un sofá y un poco de tecnología. Queríamos descubrir mundo, vivir aventuras y sacárnoslas de la manga si no se dignaban a aparecer. Mejor si llevábamos un libro para el camino y una mochila para caminar hasta que nuestros pies empezaran a quejarse de cansancio.
Si algo tenemos en común, es que somos de esos que no pueden permanecer en casa mucho tiempo. Necesitamos que las aventuras o los proyectos nos llamen para acabar de sentirnos nosotros mismos. Y por eso no pudimos quedarnos en nuestra casa por más tiempo. Sabíamos que esta necesitaba reformas, que los pilares que la sujetaban poco a poco iban resquebrajándose y que no hacíamos nada porque sucumbieran al peso de todos los recuerdos que descansaban sobre el tejado.
Arrastrabas toda la tristeza a un rincón lleno de polvo al que ni siquiera pensábamos en acercarnos. No supe lo que era estar triste hasta muchos meses después, cuando decidiste marchar en tu primera aventura. Dejaste pequeñas señales para que te encontrara y al final decidiste volver tú a un hogar nuevo y mejor en todos los sentidos pero que no dejaba de ser un viejo conocido.
Decidimos partir cada uno por un lado haciéndole más caso a la razón que al corazón, pero sin dejar de buscar que nuestros sueños se cumplieran. Necesitábamos hacerlo, no solo para ser felices de una vez, sino para aprender de todo aquello que guárdabamos en el fondo de cada cajón de la casa. En ellos guardábamos malos recuerdos, peleas y momentos difíciles que habíamos decidido enterrar para quedarnos solo con los buenos momentos.
No todo fue un camino de rosas, aunque el olor que desprendías podía dar a entendertodol lo contrario.
Podríamos haber sido muy diferentes, pero por fin me he dado cuenta de que todo pasa por alguna causalidad y que, si el mundo quería, acabaríamos juntándonos de nuevo cuando los dos estuviéramos preparados y tuviéramos las ideas claras.
Por ahora, sigue caminando por encima de tus sueños y tus metas y cúmplelas como siempre te he visto y he deseado que hicieras.
Había pasados muy bonitos, pero no tengo duda de que el futuro también lo será con todos esos cambios que no dudará en traernos. Por no hablar de todas las nuevas personas a las que nos traerá.
Aunque tú estés aquí presente por muchos años más.

i guess i kinda liked the way you numbled all the pain.

Compañía 🌺

Se me hace imposible contar todos los meses que han pasado a estas alturas, y sinceramente ya es algo que ni siquiera me apetece hacer, pero por fin puedo afirmar algo y es que las ganas de querer que yacían dormidas en mí por fin han despertado después de tanto tiempo.
Todavía no estoy segura de si habla una cicatriz que ya casi ha desaparecido o una cicatriz que se abre en cuanto la tocan, pero tengo ganas de querer y de que me quieran, ahora que ya sé cómo quererme a mí misma y ahora que me conozco mucho más que hace un par de años.
Y dar abrazos y besos y quedarnos despiertos hasta que podamos dar la bievenida a los rayos de sol por la mañana. Tal vez dormir abrazados y hacer viajes de carretera de un día que nos dejen exhaustos. Expectativas que acaben cumpliéndose y alguna lección de más que nos haga crecer a ambos. Alguna discusión, pero es que sin discutir no se puede querer. Besos por toda la cara. Y por algún rincón más, incluso por rincones secretos.
Después de tanto tiempo sintiéndome como una ola tímida, acercándome y alejándome de la arena una y otra vez, hoy las aguas están un poco más claras y espero que no las oscurezcas una vez más.
Mis raíces todavía te lloran a su manera, llorando savia que dibuja letras que saben a tu nombre, pero han vuelto a florecer y buscan nuevas hojas con las que mezclarse.
Una nueva etapa siempre suena bien, aunque en su melodía también suene algo de miedo. Y más si vienen personas nuevas con ella.
Espero encontrar a mi persona,
esa que me haga volver a querer aún con más ganas y más cosquilleos que ahora.
Querida futura persona:
no puedo esperar a conocerte.
Espero que estés lista para lo que se viene,
y espero que crezcamos juntas
por mucho,
mucho
tiempo.
Con abrazos, besos y noches eternas en las que no amanece el amor.

Lejanía 🌹

He tenido la respuesta delante durante mucho tiempo y he sido consciente de ello, pero supongo que nunca he acabado de hacerme a la idea.
Cada vez te miro desde más lejos, a pesar de que en mi mirada reside el mismo cariño de siempre acompañado de la inspiración y de la motivación que te caracterizan. Empiezo a pensar que por mucho que pase el tiempo nunca sabré mirarte de otra manera y es algo que, a pesar de que duele en esta espinita que dejaste al irte, me parece muy bonito.
Aún así, todavía hay acciones que duelen o a las que no me he acostumbrado todavía. El calendario no deja de recordarme que han pasado tantos meses que ya ni puedo contarlos con los dedos de la mano y eso es lo que más duro me parece, que a pesar de todo el tiempo que ha pasado, hay rasgos tuyos que no podré evitar recordar durante mucho tiempo o que incluso no llegaré a olvidar.
Hay una buena noticia, y es que siento que poco a poco todo va a mejor. Esta vez de verdad. Poco a poco, esta curva va enderezándose y encontrándose a sí misma. Te veo feliz, y eso me alegra. Ahora más que nunca, con todos sus pros y todos sus contras. En todos sus ámbitos. Y lo digo con toda la sinceridad posible.
Solo espero poder cumplir la promesa que un día te hice. A lo mejor ni siquiera te acuerdas, pero te puedo asegurar que a mí nunca se me olvidó. Ojalá llegues a leer todos tus versos y cada una de las letras e intentes ponerte en la piel de todos esos sentimientos que hay detrás de cada trazo. Y sincerarme contigo de una vez por todas y asegurarte de que ya no hay ningún secreto encerrado en ningún texto que me dé vergüenza confesarte por medio de palabras.
Si alguna vez lees esto, significará que lo he conseguido. Que lo hemos conseguido, ya que todo esto es gracias a ti y no tengo miedo de admitirlo.
W, solo espero que seas feliz a partir de ahora y que nuestros caminos se vuelvan a juntar de alguna manera si es que logro cumplir esta promesa.
Aquí me tienes. Completamente desnuda, con la ropa por los suelos.
Como un libro abierto
por los créditos.

¿Me quieres o me hieres?

¿Me quieres o me hieres? (Agripina Carretero)



No sabría cómo describir esto que me recorre la cabeza.
Hoy no es ningún cosquilleo.
Hoy es una mezcla de confusión y tristeza, que han decidido venir a pasearse por aquí una vez más.
La última vez que me visitaron busqué huir a lugares desconocidos para perderme en una nube de reflexión que solo me afectara a mí misma, creando una pequeña burbuja a la que no pudieran acceder los demás.
La distancia de por medio siempre ayuda, o, al menos, siempre me ha ayudado.
Hasta hoy. Hasta ahora. Donde todo es un poco más complicado.
Y hoy, ya no sé
si la distancia
me hace querer más
o me hiere más.

sábado, 17 de agosto de 2019

Note to myself

Y dime,
¿qué haces en esas noches en las que te gustaría chillar hasta quedarte sin voz?,
en las que sientes que eres tu única compañía
a pesar de que susurros de diferentes voces te acompañan a cada paso,
y en las que los pensamientos no son más que una ola enredada en agua y espuma que se mezclan sin saber dónde empieza una y dónde acaba otra.
¿Te buscas hundiéndote en canciones que transportan a otras épocas? Y lo más importante, ¿te encuentras en ellas?
¿Paseas por los acantilados de cada letra evitando caer por las diferentes rimas?,
¿o las compones tú sin darte cuenta de la melodía tan pausada y confusa que estás creando, que en lugar de notas musicales carga recuerdos y momentos?
Yo prefiero perderme.
perderme en música,
perderme en poesía,
y perderme en madrugadas a sabiendas de que mis párpados no tardarán en caer rendidos.
Perderme en mí,
y tal vez
jugar a descubrirme
sin miedos ni inseguridades.

domingo, 4 de agosto de 2019

Tal vez...

Tal vez la clave está en que tú y yo somos de mundo distintos.
Yo vengo de un mundo de fantasía donde la magia hace tiritar a los árboles. Un mundo donde existe más magia de la que esta sociedad está dispuesta a creer que existe. 
Tú vienes de un mundo más realista donde cada uno lucha por lo que cree que es justo, con la destrucción que esto implica y que yo me niego a ver. 

Tal vez la clave está en que yo me niego a ver la realidad tal y como es. Me gusta disfrazarla con toques más dulces y fantásticos con los que siempre soñaba de pequeña. 
Tal vez la clave está en que a ti te cuesta soñar con seres que no existen, y siempre que has acabado siguiendo tu corazón ha acabado doliendo un poquito. 

Vivo en un mundo en el que la magia sigue existiendo y no solo en las fantasías. Encuentro magia en las miradas, en lo que es capaz de provocar un cuerpo al lado del tuyo y en los besos que hacen temblar de arriba a abajo. 

Tal vez por eso, en mi mundo todo era mucho más bonito de lo que realmente era y yo no lo quería ver. O tal vez no podía verlo por culpa de las gafas de niña con las que miraba el mundo a través. 

Tal vez con tu magia acelerabas el reloj sin que yo apenas me diera cuenta. Y por eso cualquier rato contigo merecía la pena, aunque fuera una hora o incluso menos. Contigo las horas se hacían minutos y los minutos segundos. Y si venían acompañados y decorados de tus abrazos o tus labios, ya no teníamos miedo de ir a contrarreloj. 

Tal vez por eso nuestros recuerdos se vieron encerrados en un parpadeo efímero que no tardó en escapar por nuestra piel y luego por la ventana del pequeño hogar que habíamos construido. 

Desde entonces, el otro lado de la cama está frío y ya nadie juguetea dormido con mis dedos. 

A ti, verano.

He logrado quitarme el pañuelo de los ojos,
al igual que el miedo.
Hay algo en mí que es distinto y no me atrevo a decir qué es. Tal vez lo bautizaría como felicidad.
Casi puedo saborear esta palabra en mis labios, con un toque dulce que augura ilusión por el futuro.
Creo que lo he conseguido. Todavía soy incapaz de borrar esa primera palabra por culpa de mi inseguridad, pero así lo siento en cierto modo.
Mis muñecas ya no tienen miedo de bailar y derrochan ilusión por sentir la brisa sobre ellas. Como todo mi cuerpo, que canta repleto de energía al ritmo de mi cabello.
Mañana volaré, volaré bien alto saboreando la libertad en cada centímetro de mi piel teniendo la música un poco más alta de lo que debería. Con ganas de correr rodeada de árboles, grava y un océano que ruge mientras campa a sus anchas.
Me siento como si ya me estuviera despidiendo de ti, verano. Has sido realmente extraño, pero al fin y al cabo me has traído recuerdos que tardarán en borrarse de mis cuadernos.
Mis bolígrafos aguardan con la tinta casi al completo a empezar esta nueva etapa que viene con tu huida,
esperando impacientes a ver qué sentimientos dejo por escrito mientras me rodeo de cambios y novedades,
Siempre con ganas y una sonrisa en el rostro,
sin dejar que el miedo aflore de nuevo.