lunes, 27 de julio de 2020

Mi cabeza bulle, 
por primera vez en mucho tiempo, 
a causa de las metáforas perdidas
y las paradojas faltas de antonimia. 

Hace tiempo que me perdí en este camino de guijarros,
y la arena se niega a dibujarme el camino a casa. 

Me busco en galerías de arte,
en viajes al pasado
y en detalles perdidos en el tiempo
con un par de carcajadas 
y unas manos que se aferran a la primera piel que encuentran. 

No me sueltes, suplica, 
que a lo mejor me caigo.

Y no sé a dónde demonios 
me llevará esta venda sin rumbo, 
pero supongo que
en medio de toda esta confusión 
con olor a petricor
me dejaré llevar por las olas del mar
y sumiré la cabeza bajo la sal
para que el frío despierte mis entrañas
y aleje todas esas nubes
que llaman cada día a mi puerta. 

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