viernes, 7 de mayo de 2021

explicación

 después de tanto tiempo, creo que tengo que soltar esto de alguna manera, porque últimamente no puedo dejar de pensar en ello. 

los meses empezaron a pesar cada vez más y sigo sin saber si fue por la fuerza de una confianza que nunca acabó de encontrar sus cimientos o de una monotonía cada vez más aplastante. no sé si fue por la encrucijada que no supo conducirnos a casa o por el miedo al compromiso que cada vez me atenaza más la piel. 

a día de hoy, después de tanto tiempo, sigo siendo consciente de que lo más duro de todo fue irme cuando seguía queriendo estar contigo. las dudas me asaltaban la cabeza todas las noches, pero llegué a la conclusión de que no merecías estar con alguien que no sabía lo que quería. sigo preguntándome si eras tú o era algo totalmente ajeno, algo que me perseguía y que estaba instalado en mi cabeza susurrándome miedos e inseguridades al oído, y creo que sé cuál es la respuesta. 

cansancio, agotamiento, incógnitas. y sin embargo, luego, estando contigo, todo desaparecía. podía mirarte durante horas, hablar de cualquier cosa y dejar que me cogieras la mano, aunque te la apartara al poco rato. 

ahora soy consciente de que hice las cosas muy mal, y me arrepiento de ello. me habría gustado seguir acompañándote durante mucho tiempo más, y una parte de mí siempre se preguntará qué habría pasado si todo hubiera tirado por un camino diferente. las posibilidades se enrollan en mis dedos y hacen que sea imposible distinguir el inicio del final, pero seguirá siendo eso, una duda cuya respuesta nunca conoceré. 

éramos muy diferentes. lo sabíamos, y aun así quisimos intentarlo. que nadie nos quite ese mérito, aunque el final se viera a la vuelta de la esquina. 

seguirás apareciendo entre las líneas de mis poemas y tu figura se seguirá paseando entre mis recuerdos sin que pueda hacer nada por remediarlo, pero no pasa nada. después de tanto tiempo, poder abrazar tu recuerdo sigue siendo un respiro en medio de todo este frenesí. 

y lo mejor de todo es que sé que, por mucho tiempo que pase, seguirás guardando bajo la manga la banda sonora de nuestra serie favorita. 

y por eso doy gracias. por eso, y por muchas cosas más que callaré en este texto y que esconderé entre poemas llenos de metáforas. 

ojalá quieras descubrirlos, porque hay una cicatriz que, a pesar de todo, sigue y seguirá latiendo con muchas palabras más. 

jueves, 6 de mayo de 2021

estos meses han sido raros y confusos. 

septiembre vino con la rutina bajo el brazo, aunque esta, dentro de su monotonía, traía varias novedades. había más sillas vacías que de normal y las risas entre clases ya no sonaban tan alto. nos dimos la mano para aferrarnos a la poca normalidad que pudimos encontrar, y logramos construir nuevos lazos con los que asomar a la superficie. 

en octubre, aunque tardías, nacieron las últimas semillas de la temporada. estas vinieron de la mano de estanterías llenas de libros, de café de mediatarde y de confesiones que provocaron más de un latido acelerado. 

en noviembre llegó el frío. veía la nieve caer desde la seguridad de mi habitación, pero la sentía como si los copos estuvieran rozándome la piel. durante este mes, las canciones fueron un poco más tristes y su rostro aparecía en todos los lados, junto con las dudas y el dolor que este conllevaba. ¿por qué? ¿cómo había podido pasar? ¿acaso había más mentiras en sus palabras de las que yo había podido encontrar? ¿me había mentido su mirada sin que yo me diera cuenta?

en diciembre, las olas se apaciguaron. encontré el barquito que me llevó de vuelta a casa tras mecerme en las olas, y me perdí entre letras y aventuras. me sentí de nuevo querida, a pesar de que el dolor seguía ahí. la nieve empezó a derretirse ante la llegada de las luces navideñas y el año nuevo supo un poco más amargo que de normal. 

enero y febrero vinieron impulsados por una montaña rusa. un día estábamos bailando con el sol sobre la tinta de nuestra piel y al otro jugábamos a desaparecer bajo las sábanas. llegaron nuevas letras, ilusión, dolor. su rostro volvió a aparecer con un semblante más dulce y por fin empecé a sentir que todo estaba bien de nuevo, justo como había querido desde un principio. 

en marzo faltó fiesta, pero por fin volví a respirar. dejé que el aire entrara en mis pulmones por primera vez en meses, y noté cómo se me refrescaba el cuerpo. por primera vez, me sentí bien en mucho tiempo. 

en abril la puerta se quedó entreabierta. nos desnudamos hasta quedar completamente desprotegidas, hasta que la sinceridad cruzó la línea de meta. y sí, dolió, pero soy consciente de que lo hicimos para poder reencontrarnos en el futuro, y para poder pasear juntas por París.

mayo, por ahora, está prometiendo muchas cosas diferentes. a ver qué nuevas historias trae.

viernes, 22 de enero de 2021

este año, enero llega de manera diferente. 

enero siempre trae reencuentros y abrazos,
kilómetros de más bajo las ruedas, 
y la sensación de volver a casa después de tanto tiempo. 

este enero, 
las campanadas ya no traían huidas de cenicienta. 
tampoco madrugones de película. 

el frío no congelaba la ventana
y el paisaje no se deslizaba 
ni cambiaba
ante nuestros ojos. 

las mañanas no eran tan frías.
el vaho no acudía a tu llamada
y la ropa de abrigo
seguía descansando al fondo del cajón. 

Green Day ya no sonaba bajo las estrellas,
cantándole a septiembre.
Tampoco hemos subido el volumen de Bohemian Rhapsody
y no la hemos cantado a grito pelado
mientras recorríamos carreteras desiertas.

la cencellada no nos ha esperado
y el río ha despertado vestido de blanco
sin que estuviéramos ahí para inmortalizarlo. 
a pesar de eso, 
ha seguido bajando cargado de historias,
anécdotas
y nostalgia.

enero no estaba hecho para nosotras.
las campanadas de la catedral no han escuchado las carcajadas de la cabalgata. 
el castillo se ha iluminado con tonos más oscuros
y nuestra heladería favorita espera cerrada
a que volvamos a congelarnos la lengua en pleno invierno.


ahora que febrero ya está a la vuelta de la esquina, 
me he dado cuenta 
de que sigo sin encontrar cobijo en estas murallas, 
sabiendo que las que nos protegen
están muy lejos de aquí. 

y sé que el tiempo juega en nuestra contra, 
y que la incertidumbre roza cada día del calendario, 
pero sé que las calles encerrarán más miedos,
que huiremos de miradas y personas curiosas
y que, tarde o temprano, 
volveremos a casa.

Volveremos a discutir por ver quién pone la música, 
volveremos a andar hasta que nuestros pies no puedan más, 
volveremos a pasar por nuestro bar favorito,
volveremos a hacer trampas de más en juegos de mesa
y volveremos a acariciar las pieles del pasado.

Dejaremos las mentes en blanco,
y volveremos a tener la sensación,
al menos por unos días, 
de que todo está bien. 

Reencuentro, qué palabra tan bonita. 



martes, 8 de septiembre de 2020

 esta noche había decidido perdonarme y olvidarme de las letras vacías que quedaban martilleándome el pecho. y ha sido así hasta que ha aparecido el nuevo cero a la izquierda y hasta que he caído en el abismo del olvido otra vez. 


y me pregunto si algún día dejará de ser así, o si algún día dejará de doler. 

si algún día alguien se dará cuenta de que mi piel cada vez es más del color de la pared y menos del color de la alegría y la vivacidad que la caracterizan. 


me preguntó si algún día dejarás de ser paradoja,

y te acordarás de mí también en otras situaciones que estén fuera de tu interés propio

(que no el nuestro mutuo). 


i'm falling again, i'm falling

martes, 25 de agosto de 2020

 me

confundes

más

cada

paso 

que 

das


 Por primera vez, en mucho tiempo, me siento libre, sin un peso a mis espaldas que no hace más que ralentizar los pasos que doy en este nuevo camino. 


El primer día recorriendo este sendero ha sido extraño y ha vuelto con un viejo sabor a melancolía y pasado. Ha sido como viajar en el tiempo, aunque sentía unas cuerdas reteniéndome las muñecas de la manera más racional posible. 


No sé qué me deparará el futuro más próximo, pero quiero descubrirlo. Aunque eso signifique separarme de algunas personas en la linde del bosque y avanzar de la mano de otras muy diferentes, a pesar de que nuestros caminos ya acabaron entrelazados un día. 


Y ahí vuelven los nervios. Y lo hacen de una manera nueva. Revolviendo estómagos, pero también con ganas. 

viernes, 21 de agosto de 2020

 A veces me gusta pensar que, tal vez, la razón por la que no contestas a mis mensajes es porque cuando los lees te cuesta construir una coraza que no te lleve atrás en el tiempo. 

Y así, cuando te la pones, no piensas en lo que un día fuimos. 

Sí, será eso.