sábado, 15 de agosto de 2020

 Sabes a casa. 


Sabes a casa en tu mirada. En tu sonrisa. En cómo te ríes cada vez que bromeas. Y lo haces porque sigo reconociéndote en los mismos gestos, a pesar de cómo has cambiado a lo largo de estos años. 


Supongo que es un poco raro tener que acostumbrarme a esa parte de ti que ha cambiado. A veces supone ver nuevos gestos que no conozco o enterarme de pequeñas cosas que en el fondo siempre van a doler un poco, pero he aprendido a convivir con la pequeña espina que dejaste al cortar el rosal que había en la entrada a casa y ya incluso nos estamos haciendo amigas. Recita poemas y te escribe viejas cartas cuando tu recuerdo duele un poco de más. Tendrías que ver qué rimas y qué metáforas le inspiras.


Podremos cambiar mucho, pero en el fondo sé que siempre vas a ser casa. 

Y también sé que, 

por mucho que pasen los años, 

aquí siempre vas a tener unos brazos que te arropen

y que te rodeen 

siempre que lo necesites.


No hay comentarios:

Publicar un comentario