Un suspiro.
Un suspiro frente a las sábanas frías, con las piernas enrolladas en las sábanas, sin rayos de luz filtrándose por la ventana.
Un suspiro que baila al ritmo de las manecillas del reloj y del viento que se lleva los minutos sin ni siquiera pararse a pensar en lo que está haciendo.
Sin prisa.
Sin pausa.
Recibo al insomnio esperando que la noche no llegue a su fin, con miedo a quedarme dormida y ver cómo todo acaba sin poder hacer nada por evitarlo.
El fin es el principio de algo nuevo y,
al fin y al cabo,
tarde o temprano,
todo llega,
con retrasos
o adelantos,
pero llega.
Me despido para decirte adiós con tacones
y un poco de rímel decorando las lágrimas,
con incertidumbre,
con miedo,
sin tener ninguna duda de que acaba algo inolvidable.
No es un adiós,
sino un hasta pronto,
y a ver si así duele algo menos.
lunes, 20 de mayo de 2019
domingo, 12 de mayo de 2019
Grita
No sé si es miedo o estupidez, pero nos empeñamos en no lanzarnos a la piscina sin darnos cuenta de que las manecillas de nuestro reloj no se detienen nunca.
Tal vez es que todavía nos hace falta algo que nos abra los ojos y que nos ayude a ver que realmente hay un final y que no sabemos cuándo demonios llegará.
Pero ya basta de quedarse con las ganas. Ya basta de dejar que los temores nos superen.
Todo es más bonito cuando gritamos todos los "te quieros" y los "te echo de menos" que llevamos tanto tiempo guardando. Aunque duela.
Por eso, porque nunca sabes qué te espera a la vuelta de la esquina,
hazlo,
grita,
cuanto más alto,
mejor.
Tal vez es que todavía nos hace falta algo que nos abra los ojos y que nos ayude a ver que realmente hay un final y que no sabemos cuándo demonios llegará.
Pero ya basta de quedarse con las ganas. Ya basta de dejar que los temores nos superen.
Todo es más bonito cuando gritamos todos los "te quieros" y los "te echo de menos" que llevamos tanto tiempo guardando. Aunque duela.
Por eso, porque nunca sabes qué te espera a la vuelta de la esquina,
hazlo,
grita,
cuanto más alto,
mejor.
sábado, 11 de mayo de 2019
El final
Han pasado los días
y esta eterna despedida ya está llegando a su fin.
Un esperado, ansiado
y temeroso final.
Se abren muchas puertas
y otra muy grande se pierde entre multitudes de gente
y nuevas generaciones con un mundo entero por descubrir.
Caras nuevas,
mayores,
envejecidas,
que en el fondo siempre siguen siendo las mismas almas cariñosas y sonrientes de siempre.
Aquí acaba una etapa
y empieza otra,
otra muy diferente,
un cambio a prueba de timidez y miedos.
En mí se encuentran los nervios y el miedo hechos una mezcla, con una pizca de emoción e ilusión por algo nuevo.
Buenas noches, me despido de vosotros en medio de una nube de niebla y agua,
con nuestra canción en la cabeza.
Solo faltan horas para que amanezca
y tenga que dar la bienvenida al nuevo día.
A mi nuevo yo,
a nuestro nuevo nosotros.
y esta eterna despedida ya está llegando a su fin.
Un esperado, ansiado
y temeroso final.
Se abren muchas puertas
y otra muy grande se pierde entre multitudes de gente
y nuevas generaciones con un mundo entero por descubrir.
Caras nuevas,
mayores,
envejecidas,
que en el fondo siempre siguen siendo las mismas almas cariñosas y sonrientes de siempre.
Aquí acaba una etapa
y empieza otra,
otra muy diferente,
un cambio a prueba de timidez y miedos.
En mí se encuentran los nervios y el miedo hechos una mezcla, con una pizca de emoción e ilusión por algo nuevo.
Buenas noches, me despido de vosotros en medio de una nube de niebla y agua,
con nuestra canción en la cabeza.
Solo faltan horas para que amanezca
y tenga que dar la bienvenida al nuevo día.
A mi nuevo yo,
a nuestro nuevo nosotros.
jueves, 9 de mayo de 2019
Flores
Paro a descansar en esta expedición que empezó con tu marcha y miro hacia atrás.
La verdad es que no se me da bien no perderme por mis recuerdos y es por eso que no paro de girarme a medida que avanzo por el camino de grava.
Y es que es imposible no pensar en ti,
porque fuiste revolución y huracán y arrasaste por completo mi piel, lo que hizo que estuviéramos algo faltos de flores esa primavera.
Amor, todo ha cambiado tanto...
Hemos aprendido a querernos, pero a querernos por separado.
La chica a la que conociste ha crecido y madurado y parece otra persona. Incluso ella se sorprende al mirarse en el espejo.
¿Cómo decirte que no solo fuiste, sino que también trajiste cambio? Te odio y te quiero al recordar las lágrimas cayendo de mis ojos mientras hacíamos las maletas: te odio y te quiero porque fuiste una de la tristezas más duraderas de todas, pero trajiste una felicidad incomparable a nada más. Que te lo digan las mariposas de mi estómago cada vez que me besabas.
Amor, las flores se marchitaron al abandonar nuestro hogar, pero ahora parece que quieren florecer de nuevo. Y esta vez son de colores diferentes.
Echo a caminar de nuevo, mirando la casa en ruinas que una vez fue nuestra casa. Y no hogar, porque hogar eras tú.
Y oye, que partimos por caminos diferentes al despedirnos, pero que todos los caminos llevan a Roma y Roma al revés lleva a ti. Que mucha gente defenderá la distancia, pero yo te defiendo a ti.
Y que los recuerdos nos unan en vez de separarnos,
siguiéndonos a nosotros
en vez de hacerles caso a los demás.
La verdad es que no se me da bien no perderme por mis recuerdos y es por eso que no paro de girarme a medida que avanzo por el camino de grava.
Y es que es imposible no pensar en ti,
porque fuiste revolución y huracán y arrasaste por completo mi piel, lo que hizo que estuviéramos algo faltos de flores esa primavera.
Amor, todo ha cambiado tanto...
Hemos aprendido a querernos, pero a querernos por separado.
La chica a la que conociste ha crecido y madurado y parece otra persona. Incluso ella se sorprende al mirarse en el espejo.
¿Cómo decirte que no solo fuiste, sino que también trajiste cambio? Te odio y te quiero al recordar las lágrimas cayendo de mis ojos mientras hacíamos las maletas: te odio y te quiero porque fuiste una de la tristezas más duraderas de todas, pero trajiste una felicidad incomparable a nada más. Que te lo digan las mariposas de mi estómago cada vez que me besabas.
Amor, las flores se marchitaron al abandonar nuestro hogar, pero ahora parece que quieren florecer de nuevo. Y esta vez son de colores diferentes.
Echo a caminar de nuevo, mirando la casa en ruinas que una vez fue nuestra casa. Y no hogar, porque hogar eras tú.
Y oye, que partimos por caminos diferentes al despedirnos, pero que todos los caminos llevan a Roma y Roma al revés lleva a ti. Que mucha gente defenderá la distancia, pero yo te defiendo a ti.
Y que los recuerdos nos unan en vez de separarnos,
siguiéndonos a nosotros
en vez de hacerles caso a los demás.
miércoles, 8 de mayo de 2019
A ciegas
A veces nos ponemos a escuchar canciones y a cantarlas a grito pelado sin saber qué se esconde detrás de las letras. Y ahí estás tú, bailándola a ciegas.
Lo mágico es cuando un día de repente entiendes esa letra y la sientes como si la hubieras escrito tú. Tú, enamorada. Tú, con el corazón roto. Pero tú.
Y te juro, amor,
que en ese momento,
al entender todo el dolor que se escondía entre acordes
y al escuchar los te echo de menos en cada solo de guitarra,
deseé que volvieras,
venda en mano,
para decirme que todo estaba bien.
Y deseé creerte,
deseé creerme.
martes, 7 de mayo de 2019
Presente
A dónde vamos.
Es una pregunta que nos repetimos día a día a medida que vamos labrando nuestras expectativas de futuro, esperando ser capaces de cumplirlas. Encuentras a gente que se organiza y planifica su futuro al dedillo por una parte y, por otra, ves a gente que prefiere dejarse llevar por lo espontáneo. Yo soy un poco de esas. Que venga lo que tenga que venir. Aunque duela.
Pero,
¿dónde estamos?
Es una pregunta que apenas oigo, si soy sincera.
¿Cómo podemos ser capaces de lanzarnos al vacío del futuro cuando ni siquiera hemos entendido el presente?
El presente nos hace quienes somos y creo que en realidad, no somos conscientes de ello.
Presente, qué bonito suena.
Y presente, qué bonito que eres, así, tan lleno de felicidad.
Después de un pasado construido sobre un tejado de rocas que no me dejaba ver más allá, por fin esa revolución tan esperada llegó. Traía a la felicidad de la mano y juntos conseguimos cavar un túnel que me hizo apreciarlo todo un poquito más. Y con una sonrisa. Sobre todo con una sonrisa.
Querido presente, ahora pienso en tu pasado y siento un escalofrío al pensar en cómo puede cambiar todo tan rápido. Un parpadeo es capaz de convertirte en la peor versión de ti misma, y eso fue lo que me pasó en gran medida. Ahora veo el reflejo de lo que era en aquel entonces y sonrío más, esta vez de alivio, al darme cuenta de que he abandonado a esa flor falta de vida por el camino.
Y querido futuro, qué bien suenas, a pesar de que seguro que traes alguna marea contigo.
No sé cómo la afrontaré, pero sé que estoy abierta a recibirla.
Y a que mi piel se enrolle con la arena para que esta la decore.
Es una pregunta que nos repetimos día a día a medida que vamos labrando nuestras expectativas de futuro, esperando ser capaces de cumplirlas. Encuentras a gente que se organiza y planifica su futuro al dedillo por una parte y, por otra, ves a gente que prefiere dejarse llevar por lo espontáneo. Yo soy un poco de esas. Que venga lo que tenga que venir. Aunque duela.
Pero,
¿dónde estamos?
Es una pregunta que apenas oigo, si soy sincera.
¿Cómo podemos ser capaces de lanzarnos al vacío del futuro cuando ni siquiera hemos entendido el presente?
El presente nos hace quienes somos y creo que en realidad, no somos conscientes de ello.
Presente, qué bonito suena.
Y presente, qué bonito que eres, así, tan lleno de felicidad.
Después de un pasado construido sobre un tejado de rocas que no me dejaba ver más allá, por fin esa revolución tan esperada llegó. Traía a la felicidad de la mano y juntos conseguimos cavar un túnel que me hizo apreciarlo todo un poquito más. Y con una sonrisa. Sobre todo con una sonrisa.
Querido presente, ahora pienso en tu pasado y siento un escalofrío al pensar en cómo puede cambiar todo tan rápido. Un parpadeo es capaz de convertirte en la peor versión de ti misma, y eso fue lo que me pasó en gran medida. Ahora veo el reflejo de lo que era en aquel entonces y sonrío más, esta vez de alivio, al darme cuenta de que he abandonado a esa flor falta de vida por el camino.
Y querido futuro, qué bien suenas, a pesar de que seguro que traes alguna marea contigo.
No sé cómo la afrontaré, pero sé que estoy abierta a recibirla.
Y a que mi piel se enrolle con la arena para que esta la decore.
viernes, 3 de mayo de 2019
Lluvia
Las nubes te traen consigo, y no tienen miedo de dejarte caer sobre mi tejado.
Si te digo la verdad es que siempre he sido de esas que prefieren quedarse en casa leyendo un buen libro a bailar reggaeton con una bebida en la mano, pero esta noche la lluvia suena mejor con rock de fondo y por eso prefiero trasnochar para escucharte.
Tus brisas frías me recorren la piel poniéndomela de punta, trayendo recuerdos que intento dejar a un lado. El no tener tiempo ni de respirar tan solo es una excusa para dejar de pensarte y parece que funciona, porque ya no te paseas tanto por la puerta de mi casa. Me alivia y me apena a la vez, pero sé que tu retrato siempre estará colgado en el pasillo de este hogar y en cierta manera es imposible no verte por cada rincón de mi cuarto.
Como dice Zahara, te deslizas por mí y juegas a hacer el echarte de menos un poco más difícil. Tú, tan dificultad pero tan facilidad al mismo tiempo. Y es que a la vez lo haces todo tan fácil acompañado de esta química que nos caracteriza, que no quiero que te vayas nunca.
Tú, tan paradoja y metáfora al mismo tiempo. Y lo entiendo, si es que tu cuerpo está lleno de poemas escritos a base de caricias. Qué te voy a contar, si lo sabes mejor que nadie.
En fin, voy a por un paraguas. A ver si conseguimos no cruzarnos una vez más.
Si te digo la verdad es que siempre he sido de esas que prefieren quedarse en casa leyendo un buen libro a bailar reggaeton con una bebida en la mano, pero esta noche la lluvia suena mejor con rock de fondo y por eso prefiero trasnochar para escucharte.
Tus brisas frías me recorren la piel poniéndomela de punta, trayendo recuerdos que intento dejar a un lado. El no tener tiempo ni de respirar tan solo es una excusa para dejar de pensarte y parece que funciona, porque ya no te paseas tanto por la puerta de mi casa. Me alivia y me apena a la vez, pero sé que tu retrato siempre estará colgado en el pasillo de este hogar y en cierta manera es imposible no verte por cada rincón de mi cuarto.
Como dice Zahara, te deslizas por mí y juegas a hacer el echarte de menos un poco más difícil. Tú, tan dificultad pero tan facilidad al mismo tiempo. Y es que a la vez lo haces todo tan fácil acompañado de esta química que nos caracteriza, que no quiero que te vayas nunca.
Tú, tan paradoja y metáfora al mismo tiempo. Y lo entiendo, si es que tu cuerpo está lleno de poemas escritos a base de caricias. Qué te voy a contar, si lo sabes mejor que nadie.
En fin, voy a por un paraguas. A ver si conseguimos no cruzarnos una vez más.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)