miércoles, 8 de mayo de 2019

A ciegas

A veces nos ponemos a escuchar canciones y a cantarlas a grito pelado sin saber qué se esconde detrás de las letras. Y ahí estás tú, bailándola a ciegas. 
Lo mágico es cuando un día de repente entiendes esa letra y la sientes como si la hubieras escrito tú. Tú, enamorada. Tú, con el corazón roto. Pero tú. 
Y te juro, amor, 
que en ese momento, 
al entender todo el dolor que se escondía entre acordes
y al escuchar los te echo de menos en cada solo de guitarra, 
deseé que volvieras,
venda en mano, 
para decirme que todo estaba bien. 
Y deseé creerte,
deseé creerme.

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