martes, 7 de mayo de 2019

Presente

A dónde vamos.
Es una pregunta que nos repetimos día a día a medida que vamos labrando nuestras expectativas de futuro, esperando ser capaces de cumplirlas. Encuentras a gente que se organiza y planifica su futuro al dedillo por una parte y, por otra, ves a gente que prefiere dejarse llevar por lo espontáneo. Yo soy un poco de esas. Que venga lo que tenga que venir. Aunque duela.
Pero,
¿dónde estamos?
Es una pregunta que apenas oigo, si soy sincera.
¿Cómo podemos ser capaces de lanzarnos al vacío del futuro cuando ni siquiera hemos entendido el presente?
El presente nos hace quienes somos y creo que en realidad, no somos conscientes de ello.
Presente, qué bonito suena.
Y presente, qué bonito que eres, así, tan lleno de felicidad.
Después de un pasado construido sobre un tejado de rocas que no me dejaba ver más allá, por fin esa revolución tan esperada llegó. Traía a la felicidad de la mano y juntos conseguimos cavar un túnel que me hizo apreciarlo todo un poquito más. Y con una sonrisa. Sobre todo con una sonrisa.
Querido presente, ahora pienso en tu pasado y siento un escalofrío al pensar en cómo puede cambiar todo tan rápido. Un parpadeo es capaz de convertirte en la peor versión de ti misma, y eso fue lo que me pasó en gran medida. Ahora veo el reflejo de lo que era en aquel entonces y sonrío más, esta vez de alivio, al darme cuenta de que he abandonado a esa flor falta de vida por el camino.
Y querido futuro, qué bien suenas, a pesar de que seguro que traes alguna marea contigo.
No sé cómo la afrontaré, pero sé que estoy abierta a recibirla.
Y a que mi piel se enrolle con la arena para que esta la decore.






No hay comentarios:

Publicar un comentario