¿Qué es verdad y qué no lo es?
Vivimos en una sociedad que nosotros mismos hemos construido. Con guerras, conflictos y sangre de por medio, lo que no nos ha impedido echar raíces que han ido creciendo hasta extenderse más allá de lo que nuestros ojos son capaces de ver.
Nos creemos imparables y creemos que somos los dueños del mundo. Por eso jugamos a cargárnoslo, imponiendo nuestras reglas sin pensar en las consecuencias futuras. Viviendo, como dicen, en el presente, y que otro se encargue de arreglar el futuro.
Creemos que lo sabemos absolutamente todo cuando en realidad no tenemos ni idea de nada.
Pensamos que somos libres cuando en realidad vivimos tan controlados y limitados sin saberlo que jugamos a romper las barreras y a viajar más allá de cualquier horizonte que nos hayamos impuesto. Tanto nosotros mismos como los demás.
Vivimos con una venda que no nos deja ver lo que realmente hay nuestras espaldas y todo lo que se esconde en ellas.
Somos los títeres y ellos las personas que manejan nuestros hilos para que hagamos lo que ellos quieran, impidiéndonos abrir los ojos.
Ojalá pronto llegue ese día en el que los secretos y el orgullo estén por debajo de la moralidad y la igualdad.
El día en que seamos capaces de desatar la venda
y esta caiga al suelo,
ese día,
será el día en el que nos veremos librados de nuestros miedos.
Será el día en el que seremos capaces de distinguir la realidad
ya sin sentir miedo de luchar por ella
y nos convertiremos en ese granito de arena que lo haga todo mejor.
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