Tal vez la bautizaría como ilusión o novedad.
No esperaba que llegaras y lo hiciste de la manera más imprevista posible, asegurándote de que dejarías estragos a tu paso. No necesariamente malos.
Hacía tiempo que nadie me revolvía como lo has hecho tú. Y mirarte a los ojos para verte sonreír hasta que se iluminen tus iris del color del océano. Casi puedo ver incluso las olas paseando por tu mirada misteriosa y tranquila.
Estoy segura de que nuestros caminos tardarán en volver a juntarse de nuevo, pero ojalá lo hagan.
No tengo ni idea de qué podrá pasar en un futuro, pero mis puertas han decidido abrirse ante ti y ante tu llegada.
Con miedo, pero lo han hecho por primera vez en mucho tiempo.
Solo espero no tener que cerrarlas,
y que te atrevas a cruzar el umbral por una vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario