viernes, 26 de julio de 2019

¿Somos prioridades o ratos libres?
Parece que esa haya sido la pregunta de este verano, la que me remite a ti en cuestión de un parpadeo y la que me hace querer quedarme tumbada en la cama mientras pienso en la respuesta. En tu respuesta. 
Siempre se me ha dado muy mal el dejar ir a la gente. Aunque apenas se note, emocionalmente soy más dependiente de mis amistades de lo que la gente realmente cree y los recuerdos me impiden seguir adelante sin que quiera volver a los brazos de la persona que ya ha echado a volar sin ningún miramiento. 
Luego estás tú, amor, que siempre has estado sumido en una confusión con forma de nube que nunca ha querido desaparecer, pero es que últimamente has vuelto más gris que nunca acompañado de tus acciones. Esas que hacen que me lluevan las ideas en forma de leve goteo o en forma de diluvio. Depende del día y depende de si las estrellas y el papel me acompañan.
Juego a traducirte de la mejor de las maneras que sé, a pesar de que apenas te conozco ya. Parece mentira cómo hemos cambiado y madurado en tan poco tiempo, y en lo bien que hemos aprendido a esconder nuestros sentimientos detrás de una máscara de la cual se escapan unas cuantas sonrisas. La clave está en los ojos y en las miradas. Estos son incapaces de esconder nada y si no te lo crees, te reto a mirarme a los ojos la próxima vez, a ver si logro hacer que cambies de opinión. 
Siempre tuve esa pequeña esperanza de ser una prioridad para ti. Al menos en este último año que pasaríamos viéndonos durante tantas horas, en este tiempo en el que no tenía dudas de que iba a tropezar contigo durante muchas ocasiones más. No sé qué pretendía intentando convencerme de ello, tal vez sentir que era especial para ti, tal vez sentir que te acordabas de toda nuestra historia y de todos los momentos bonitos que habían surgido en torno a nosotros, que sin duda superaban los malos. Me duele saber que tú sí que eres una de mis pocas prioridades, que por ti daría mucho más de lo que mi orgullo está dispuesto a admitir y que por ti dejaría de hacer cualquier cosa para contestarte a un mensaje o para pasar una mísera hora contigo, que me sabe a poco, si te soy sincera. 
Cada vez me siento más rato libre y más prescindible. Tal vez esto era lo que necesitaba para encontrar por fin un respiro de aire fresco que me aleje de ti y me ayude a verte como un recuerdo, pero no deja de doler. Ya casi siento esta sensación de mi pecho como rutina mientras espero a tus mensajes o a ver que en el fondo, aunque no de la misma manera, sigo siendo especial para ti. 
He llegado a la conclusión de que soy un rato libre. 
Y no pasa nada. 
Era cuestión de tiempo. Tenía que pasar. 
Tan solo tómate estos textos no como una promesa de amor eterno (no creo en él), sino como una manera de prometerte que siempre vas a ser una parte de mí. 
Y una de las más especiales.

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