jueves, 28 de noviembre de 2019

Tu boca sabe al calor de septiembre,
que este año
viene vestido con manga corta
y pantalones de chándal largos. 

Tu pelo es del color de las noches de octubre, 
y qué suerte, 
porque siempre he preferido la oscuridad a la luz.
Y a pesar de que esta me aterre,
mis manos están deseando perderse por tu cielo. 

Tus jerseys vaticinan el inicio de noviembre. 
Noviembre, 
ese mes tan frenético donde todo despierta:
las ganas, el estrés, la novedad, un año más, 
tú, yo, nosotros, 
quedarnos con las ganas del beso
que nunca se acaba dando. 

Diciembre ha venido abriéndose paso
entre ráfagas de viento 
que no deja de empujarnos en la misma dirección, 
rápido y efímero,
trayendo la noche con él
y los viajes en bus sin soltarnos de la mano 
y sin importar el qué dirán. 

Navidad ya está cerca. 
Este año viene rodeada de luces,
de alegría, de chispas, 
de algo nuevo, 
cálido, indescriptible, 
tú, yo, 
nosotros, 
el beso que se acabó dando, 
vacaciones, 
viajes por carretera, 
distancia, te echo de menos, 
tiempo.
Reencuentro. 

Humo

El humo del cigarro avanza
en la noche cubierta de madrugada, 
imperrtérito.

Escape entre caladas
con la luna tiñendo la piel.

La camiseta
ni siquiera llega a los muslos
y dos nalgas entristecidas
asoman por debajo de ella.

Tirante negro con sabor a tabaco;
pintalabios rojo
que tiñe de sangre las melodías.

Cabellera rubia que cae por el hombro
y sábanas deshechas 
que esperan un retorno sin fecha. 

Fuego fatuo,
consumidor de energía, 
el tic tac del reloj, 
campanas a lo lejos, 
las dos de la madrugada,
el humo entre los dedos ya quema. 

Un adiós 
y las luces se apagan
para dar comienzo a la función 
de pensarte cada noche
y sentir tu ausencia mientras tanto.

domingo, 18 de agosto de 2019

¿Qué pasaría...?

No dejo de preguntarme qué pasaría si nos dejáramos llevar un poco más.
Me habría gustado saber un poco más lo que es crecer sin pantallas de por medio. Aunque eso suponga limitar la vida que tengo hoy en día y aunque sume algo de dificultad a todo aquello que ocupa mi día.
Saber lo que habría sido tener unas vacaciones dejando el móvil de lado y echar de menos a mis amigos sin necesidad de enviarles un mensaje para preguntarles cómo están. Tal vez escribir alguna carta y preocuparte a través de trazos que hacían infinita ilusión leer. Y no perder una tradición tan antigua y llena de secretos y emociones.
No dejo de preguntarme cómo sería sentirse libre sin preocuparse por las redes sociales y por la falsa apariencia que damos en ella pero que nos empeñamos en mantener cueste lo que cueste.
Vivimos en un mundo hipócrita en el que pretendemos dar la mejor imagen nuestra posible, enseñando todos los sitios a los que viajamos y los mejores momentos de nuestra vida, cuando en realidad no somos más que robots poniéndose a la cola de una sociedad repetitiva que no se da cuenta de lo absorbida que está, sin atreverse a coger otra salida diferente.
Deberíamos mostrar un poco más cómo somos realmente y dejar a un lado la superficialidad, lo que muchas personas no hacen por miedo.
En un lugar donde reina el egoísmo y la falsedad, siempre quedará la poesía y la pasión por un arte que inspirará y motivará a muchos otros.
Siempre nos quedarán, al menos, estos viejos diarios personales que no harán más que crecer con el tiempo.

Nunca fuimos (de esos)

Nunca fuimos de esos que se conformaban con un sofá y un poco de tecnología. Queríamos descubrir mundo, vivir aventuras y sacárnoslas de la manga si no se dignaban a aparecer. Mejor si llevábamos un libro para el camino y una mochila para caminar hasta que nuestros pies empezaran a quejarse de cansancio.
Si algo tenemos en común, es que somos de esos que no pueden permanecer en casa mucho tiempo. Necesitamos que las aventuras o los proyectos nos llamen para acabar de sentirnos nosotros mismos. Y por eso no pudimos quedarnos en nuestra casa por más tiempo. Sabíamos que esta necesitaba reformas, que los pilares que la sujetaban poco a poco iban resquebrajándose y que no hacíamos nada porque sucumbieran al peso de todos los recuerdos que descansaban sobre el tejado.
Arrastrabas toda la tristeza a un rincón lleno de polvo al que ni siquiera pensábamos en acercarnos. No supe lo que era estar triste hasta muchos meses después, cuando decidiste marchar en tu primera aventura. Dejaste pequeñas señales para que te encontrara y al final decidiste volver tú a un hogar nuevo y mejor en todos los sentidos pero que no dejaba de ser un viejo conocido.
Decidimos partir cada uno por un lado haciéndole más caso a la razón que al corazón, pero sin dejar de buscar que nuestros sueños se cumplieran. Necesitábamos hacerlo, no solo para ser felices de una vez, sino para aprender de todo aquello que guárdabamos en el fondo de cada cajón de la casa. En ellos guardábamos malos recuerdos, peleas y momentos difíciles que habíamos decidido enterrar para quedarnos solo con los buenos momentos.
No todo fue un camino de rosas, aunque el olor que desprendías podía dar a entendertodol lo contrario.
Podríamos haber sido muy diferentes, pero por fin me he dado cuenta de que todo pasa por alguna causalidad y que, si el mundo quería, acabaríamos juntándonos de nuevo cuando los dos estuviéramos preparados y tuviéramos las ideas claras.
Por ahora, sigue caminando por encima de tus sueños y tus metas y cúmplelas como siempre te he visto y he deseado que hicieras.
Había pasados muy bonitos, pero no tengo duda de que el futuro también lo será con todos esos cambios que no dudará en traernos. Por no hablar de todas las nuevas personas a las que nos traerá.
Aunque tú estés aquí presente por muchos años más.

i guess i kinda liked the way you numbled all the pain.

Compañía 🌺

Se me hace imposible contar todos los meses que han pasado a estas alturas, y sinceramente ya es algo que ni siquiera me apetece hacer, pero por fin puedo afirmar algo y es que las ganas de querer que yacían dormidas en mí por fin han despertado después de tanto tiempo.
Todavía no estoy segura de si habla una cicatriz que ya casi ha desaparecido o una cicatriz que se abre en cuanto la tocan, pero tengo ganas de querer y de que me quieran, ahora que ya sé cómo quererme a mí misma y ahora que me conozco mucho más que hace un par de años.
Y dar abrazos y besos y quedarnos despiertos hasta que podamos dar la bievenida a los rayos de sol por la mañana. Tal vez dormir abrazados y hacer viajes de carretera de un día que nos dejen exhaustos. Expectativas que acaben cumpliéndose y alguna lección de más que nos haga crecer a ambos. Alguna discusión, pero es que sin discutir no se puede querer. Besos por toda la cara. Y por algún rincón más, incluso por rincones secretos.
Después de tanto tiempo sintiéndome como una ola tímida, acercándome y alejándome de la arena una y otra vez, hoy las aguas están un poco más claras y espero que no las oscurezcas una vez más.
Mis raíces todavía te lloran a su manera, llorando savia que dibuja letras que saben a tu nombre, pero han vuelto a florecer y buscan nuevas hojas con las que mezclarse.
Una nueva etapa siempre suena bien, aunque en su melodía también suene algo de miedo. Y más si vienen personas nuevas con ella.
Espero encontrar a mi persona,
esa que me haga volver a querer aún con más ganas y más cosquilleos que ahora.
Querida futura persona:
no puedo esperar a conocerte.
Espero que estés lista para lo que se viene,
y espero que crezcamos juntas
por mucho,
mucho
tiempo.
Con abrazos, besos y noches eternas en las que no amanece el amor.

Lejanía 🌹

He tenido la respuesta delante durante mucho tiempo y he sido consciente de ello, pero supongo que nunca he acabado de hacerme a la idea.
Cada vez te miro desde más lejos, a pesar de que en mi mirada reside el mismo cariño de siempre acompañado de la inspiración y de la motivación que te caracterizan. Empiezo a pensar que por mucho que pase el tiempo nunca sabré mirarte de otra manera y es algo que, a pesar de que duele en esta espinita que dejaste al irte, me parece muy bonito.
Aún así, todavía hay acciones que duelen o a las que no me he acostumbrado todavía. El calendario no deja de recordarme que han pasado tantos meses que ya ni puedo contarlos con los dedos de la mano y eso es lo que más duro me parece, que a pesar de todo el tiempo que ha pasado, hay rasgos tuyos que no podré evitar recordar durante mucho tiempo o que incluso no llegaré a olvidar.
Hay una buena noticia, y es que siento que poco a poco todo va a mejor. Esta vez de verdad. Poco a poco, esta curva va enderezándose y encontrándose a sí misma. Te veo feliz, y eso me alegra. Ahora más que nunca, con todos sus pros y todos sus contras. En todos sus ámbitos. Y lo digo con toda la sinceridad posible.
Solo espero poder cumplir la promesa que un día te hice. A lo mejor ni siquiera te acuerdas, pero te puedo asegurar que a mí nunca se me olvidó. Ojalá llegues a leer todos tus versos y cada una de las letras e intentes ponerte en la piel de todos esos sentimientos que hay detrás de cada trazo. Y sincerarme contigo de una vez por todas y asegurarte de que ya no hay ningún secreto encerrado en ningún texto que me dé vergüenza confesarte por medio de palabras.
Si alguna vez lees esto, significará que lo he conseguido. Que lo hemos conseguido, ya que todo esto es gracias a ti y no tengo miedo de admitirlo.
W, solo espero que seas feliz a partir de ahora y que nuestros caminos se vuelvan a juntar de alguna manera si es que logro cumplir esta promesa.
Aquí me tienes. Completamente desnuda, con la ropa por los suelos.
Como un libro abierto
por los créditos.

¿Me quieres o me hieres?

¿Me quieres o me hieres? (Agripina Carretero)



No sabría cómo describir esto que me recorre la cabeza.
Hoy no es ningún cosquilleo.
Hoy es una mezcla de confusión y tristeza, que han decidido venir a pasearse por aquí una vez más.
La última vez que me visitaron busqué huir a lugares desconocidos para perderme en una nube de reflexión que solo me afectara a mí misma, creando una pequeña burbuja a la que no pudieran acceder los demás.
La distancia de por medio siempre ayuda, o, al menos, siempre me ha ayudado.
Hasta hoy. Hasta ahora. Donde todo es un poco más complicado.
Y hoy, ya no sé
si la distancia
me hace querer más
o me hiere más.

sábado, 17 de agosto de 2019

Note to myself

Y dime,
¿qué haces en esas noches en las que te gustaría chillar hasta quedarte sin voz?,
en las que sientes que eres tu única compañía
a pesar de que susurros de diferentes voces te acompañan a cada paso,
y en las que los pensamientos no son más que una ola enredada en agua y espuma que se mezclan sin saber dónde empieza una y dónde acaba otra.
¿Te buscas hundiéndote en canciones que transportan a otras épocas? Y lo más importante, ¿te encuentras en ellas?
¿Paseas por los acantilados de cada letra evitando caer por las diferentes rimas?,
¿o las compones tú sin darte cuenta de la melodía tan pausada y confusa que estás creando, que en lugar de notas musicales carga recuerdos y momentos?
Yo prefiero perderme.
perderme en música,
perderme en poesía,
y perderme en madrugadas a sabiendas de que mis párpados no tardarán en caer rendidos.
Perderme en mí,
y tal vez
jugar a descubrirme
sin miedos ni inseguridades.

domingo, 4 de agosto de 2019

Tal vez...

Tal vez la clave está en que tú y yo somos de mundo distintos.
Yo vengo de un mundo de fantasía donde la magia hace tiritar a los árboles. Un mundo donde existe más magia de la que esta sociedad está dispuesta a creer que existe. 
Tú vienes de un mundo más realista donde cada uno lucha por lo que cree que es justo, con la destrucción que esto implica y que yo me niego a ver. 

Tal vez la clave está en que yo me niego a ver la realidad tal y como es. Me gusta disfrazarla con toques más dulces y fantásticos con los que siempre soñaba de pequeña. 
Tal vez la clave está en que a ti te cuesta soñar con seres que no existen, y siempre que has acabado siguiendo tu corazón ha acabado doliendo un poquito. 

Vivo en un mundo en el que la magia sigue existiendo y no solo en las fantasías. Encuentro magia en las miradas, en lo que es capaz de provocar un cuerpo al lado del tuyo y en los besos que hacen temblar de arriba a abajo. 

Tal vez por eso, en mi mundo todo era mucho más bonito de lo que realmente era y yo no lo quería ver. O tal vez no podía verlo por culpa de las gafas de niña con las que miraba el mundo a través. 

Tal vez con tu magia acelerabas el reloj sin que yo apenas me diera cuenta. Y por eso cualquier rato contigo merecía la pena, aunque fuera una hora o incluso menos. Contigo las horas se hacían minutos y los minutos segundos. Y si venían acompañados y decorados de tus abrazos o tus labios, ya no teníamos miedo de ir a contrarreloj. 

Tal vez por eso nuestros recuerdos se vieron encerrados en un parpadeo efímero que no tardó en escapar por nuestra piel y luego por la ventana del pequeño hogar que habíamos construido. 

Desde entonces, el otro lado de la cama está frío y ya nadie juguetea dormido con mis dedos. 

A ti, verano.

He logrado quitarme el pañuelo de los ojos,
al igual que el miedo.
Hay algo en mí que es distinto y no me atrevo a decir qué es. Tal vez lo bautizaría como felicidad.
Casi puedo saborear esta palabra en mis labios, con un toque dulce que augura ilusión por el futuro.
Creo que lo he conseguido. Todavía soy incapaz de borrar esa primera palabra por culpa de mi inseguridad, pero así lo siento en cierto modo.
Mis muñecas ya no tienen miedo de bailar y derrochan ilusión por sentir la brisa sobre ellas. Como todo mi cuerpo, que canta repleto de energía al ritmo de mi cabello.
Mañana volaré, volaré bien alto saboreando la libertad en cada centímetro de mi piel teniendo la música un poco más alta de lo que debería. Con ganas de correr rodeada de árboles, grava y un océano que ruge mientras campa a sus anchas.
Me siento como si ya me estuviera despidiendo de ti, verano. Has sido realmente extraño, pero al fin y al cabo me has traído recuerdos que tardarán en borrarse de mis cuadernos.
Mis bolígrafos aguardan con la tinta casi al completo a empezar esta nueva etapa que viene con tu huida,
esperando impacientes a ver qué sentimientos dejo por escrito mientras me rodeo de cambios y novedades,
Siempre con ganas y una sonrisa en el rostro,
sin dejar que el miedo aflore de nuevo.



miércoles, 31 de julio de 2019

¿Quién eres? II

Me siento muy extraña acompañada de esta nueva sensación que tengo desde que te conocí. La bautizaría como ilusión o novedad, ambos provocados por tu llegada tan imprevista e inesperada.
Entraste en la sala sin que ninguno de los dos supiera los estragos tan bonitos que causarías mientras poco a poco me ibas dibujando en la piel flores que tardaría en olvidar.
Tus iris del color del océano se iluminaban cada vez que reías y no podía apartar la mirada de ellos. Casi puedo ver incluso pequeñas olas paseando por tu mirada tan tranquila y misteriosa al mismo tiempo.
Las chispas que nos atravesaron aquella noche no tardaron en separarse y todavía tardarán en volver a juntarse de nuevo, pero no dejo de desear que lo hagan.
Mis puertas ya han decidido abrirse ante ti y estoy lista para recibirte todas las veces que quieras venir a descubrirme.
Lo haré con miedo e incertidumbre, pero con una ilusión que he sentido por primera vez en mucho tiempo.
Solo espero no tener que cerrarme con llave,
que te atrevas a cruzar el umbral por una vez más,
y que lo hagas pronto
para descubrir de una vez
quién demonios eres
y qué provocas en mí.

lunes, 29 de julio de 2019

¿Quién eres?

Me siento tan extraña que no sé ni cómo describir esta sensación que tengo. 
Tal vez la bautizaría como ilusión o novedad. 
No esperaba que llegaras y lo hiciste de la manera más imprevista posible, asegurándote de que dejarías estragos a tu paso. No necesariamente malos. 
Hacía tiempo que nadie me revolvía como lo has hecho tú. Y mirarte a los ojos para verte sonreír hasta que se iluminen tus iris del color del océano. Casi puedo ver incluso las olas paseando por tu mirada misteriosa y tranquila. 
Estoy segura de que nuestros caminos tardarán en volver a juntarse de nuevo, pero ojalá lo hagan. 
No tengo ni idea de qué podrá pasar en un futuro, pero mis puertas han decidido abrirse ante ti y ante tu llegada. 
Con miedo, pero lo han hecho por primera vez en mucho tiempo. 
Solo espero no tener que cerrarlas,
y que te atrevas a cruzar el umbral por una vez más.

sábado, 27 de julio de 2019

Carta a un ídolo.

Desde que era muy pequeña he estado rodeada de influencias que me han ido impulsando cuando no me quedaban fuerzas o cuando necesitaba un pequeño empujón. Algunas de ellas se fueron, quedándose en medio del camino pero deseándome lo mejor, aunque la mayoría de ellas sigue caminando conmigo en este camino lleno de piedras, grava y desvíos. 
Pensaba que este sentimiento acabaría por irse tan rápido como apareció. Y me parece de lo más curioso pero de lo más mágico cómo puedes querer tanto a alguien por el hecho de tan solo verle o escucharle detrás de una pantalla. El protagonista de tu película de superhéroes favorita. Una canción que te ayuda cuando estás mal. Un vídeo de Youtube que te pones cuando estás aburrido. No sé, hay muchas situaciones que podría contextualizar de esta manera. 
Nunca llegaré a entender cómo tantas personas que no he visto en mi vida y a las que seguramente tampoco llegaré a ver son tan especiales para mí. No deja de doler que no sepan quién soy, al igual que tampoco deja de doler el hecho de que, a pesar de que significan tanto, será una situación increíble y excepcional si algún día la causalidad hace que nuestros caminos lleguen a cruzarse. 
Después de tantos años, sigo con esa ilusión de saber qué me depara el futuro realmente y si estos sueños platónicos llegarán a cumplirse alguna vez. 
Mientras, seguiré aquí, 
dándole al play 
y escuchando la batería que decora el fondo de mi habitación.

viernes, 26 de julio de 2019

¿Somos prioridades o ratos libres?
Parece que esa haya sido la pregunta de este verano, la que me remite a ti en cuestión de un parpadeo y la que me hace querer quedarme tumbada en la cama mientras pienso en la respuesta. En tu respuesta. 
Siempre se me ha dado muy mal el dejar ir a la gente. Aunque apenas se note, emocionalmente soy más dependiente de mis amistades de lo que la gente realmente cree y los recuerdos me impiden seguir adelante sin que quiera volver a los brazos de la persona que ya ha echado a volar sin ningún miramiento. 
Luego estás tú, amor, que siempre has estado sumido en una confusión con forma de nube que nunca ha querido desaparecer, pero es que últimamente has vuelto más gris que nunca acompañado de tus acciones. Esas que hacen que me lluevan las ideas en forma de leve goteo o en forma de diluvio. Depende del día y depende de si las estrellas y el papel me acompañan.
Juego a traducirte de la mejor de las maneras que sé, a pesar de que apenas te conozco ya. Parece mentira cómo hemos cambiado y madurado en tan poco tiempo, y en lo bien que hemos aprendido a esconder nuestros sentimientos detrás de una máscara de la cual se escapan unas cuantas sonrisas. La clave está en los ojos y en las miradas. Estos son incapaces de esconder nada y si no te lo crees, te reto a mirarme a los ojos la próxima vez, a ver si logro hacer que cambies de opinión. 
Siempre tuve esa pequeña esperanza de ser una prioridad para ti. Al menos en este último año que pasaríamos viéndonos durante tantas horas, en este tiempo en el que no tenía dudas de que iba a tropezar contigo durante muchas ocasiones más. No sé qué pretendía intentando convencerme de ello, tal vez sentir que era especial para ti, tal vez sentir que te acordabas de toda nuestra historia y de todos los momentos bonitos que habían surgido en torno a nosotros, que sin duda superaban los malos. Me duele saber que tú sí que eres una de mis pocas prioridades, que por ti daría mucho más de lo que mi orgullo está dispuesto a admitir y que por ti dejaría de hacer cualquier cosa para contestarte a un mensaje o para pasar una mísera hora contigo, que me sabe a poco, si te soy sincera. 
Cada vez me siento más rato libre y más prescindible. Tal vez esto era lo que necesitaba para encontrar por fin un respiro de aire fresco que me aleje de ti y me ayude a verte como un recuerdo, pero no deja de doler. Ya casi siento esta sensación de mi pecho como rutina mientras espero a tus mensajes o a ver que en el fondo, aunque no de la misma manera, sigo siendo especial para ti. 
He llegado a la conclusión de que soy un rato libre. 
Y no pasa nada. 
Era cuestión de tiempo. Tenía que pasar. 
Tan solo tómate estos textos no como una promesa de amor eterno (no creo en él), sino como una manera de prometerte que siempre vas a ser una parte de mí. 
Y una de las más especiales.

martes, 23 de julio de 2019

Supongo que siempre he querido sentirme un poco querida.
Con abrazos por detrás.
Besos que quitan miedos.
Confianza que desvela inseguridades.
Y noches donde no falte el amor.
Me deshago en pétalos que otras personas no dudan en desflorar.
Y es así como acaban llevándose una parte de mí con ellos,
sin tan siquiera saberlo.

Expectativas

(Lauren Jauregui - Expectations)

Expectativa: esperanza de realizar o conseguir algo.
En cierto modo siempre he vivido guiada por mis expectativas y por el miedo a no cumplirlas, a pesar de que siempre ha residido en mí una pequeña esperanza porque sí lo hicieran.
Desde años, las expectativas son una gran parte de la base de mi futuro. Este siempre ha estado lleno de ojalás provocados por las ganas de disfrutar y ser feliz con una mochila al hombro y dolor de piernas constante.
Me acompañan a todas partes a donde voy, como si no solo estuvieran tatuadas en mi piel, sino también en mi cabeza.
Expectativas que siempre van de la mano de ilusión o decepción.
Sobre todo de esta última.
Desear que todo salga bien y acabar con una sonrisa al final.
Desearía no tener expectativas,
pero no puedo evitar tenerlas,
ni que estés tú en ellas.

viernes, 19 de julio de 2019

Difusa realidad.

¿Qué es verdad y qué no lo es?
Vivimos en una sociedad que nosotros mismos hemos construido. Con guerras, conflictos y sangre de por medio, lo que no nos ha impedido echar raíces que han ido creciendo hasta extenderse más allá de lo que nuestros ojos son capaces de ver.
Nos creemos imparables y creemos que somos los dueños del mundo. Por eso jugamos a cargárnoslo, imponiendo nuestras reglas sin pensar en las consecuencias futuras. Viviendo, como dicen, en el presente, y que otro se encargue de arreglar el futuro.
Creemos que lo sabemos absolutamente todo cuando en realidad no tenemos ni idea de nada.
Pensamos que somos libres cuando en realidad vivimos tan controlados y limitados sin saberlo que jugamos a romper las barreras y a viajar más allá de cualquier horizonte que nos hayamos impuesto. Tanto nosotros mismos como los demás.
Vivimos con una venda que no nos deja ver lo que realmente hay nuestras espaldas y todo lo que se esconde en ellas.
Somos los títeres y ellos las personas que manejan nuestros hilos para que hagamos lo que ellos quieran, impidiéndonos abrir los ojos.
Ojalá pronto llegue ese día en el que los secretos y el orgullo estén por debajo de la moralidad y la igualdad.
El día en que seamos capaces de desatar la venda
y esta caiga al suelo,
ese día,
será el día en el que nos veremos librados de nuestros miedos.
Será el día en el que seremos capaces de distinguir la realidad
ya sin sentir miedo de luchar por ella
y nos convertiremos en ese granito de arena que lo haga todo mejor.

domingo, 14 de julio de 2019

Confusión.

Contigo siempre ha sido un poco raro. Idas y venidas. Estás pero no. Te quiero. Un poquito más o un poquito menos, pero te quiero.
Y así sigue siendo en cierta medida.
Quisiera poder decirte todo lo que llevo meses guardando. Meses que podrían traducirse ya a algún año, pero no lo haré por no asustarte. Quisiera ser lo suficientemente valiente para quitarme esta espina que tengo clavada a la espalda y que no deja de murmurarme que lo haga, que no me quede con las ganas.
No sé por qué, todos piensan que soy más valiente de lo que soy. Tal vez es por mi determinación a la hora de seguir mis impulsos, o tal vez es porque tiendo a interiorizarlo absolutamente todo, excepto en situaciones realmente extremas en las que ya no puedo más. Tú me quitas toda mi valentía, contigo es totalmente diferente. No sabría explicarlo, pero eres la persona en la que más confío y la que menos confianza me transmite a la vez. Me impulsas y me frenas. Me das fuerza y me la quitas, al igual que las palabras.
Me gustaría saber cómo acabar con esto de una vez por todas y más ahora, que estamos a las puertas de un cambio esencial e inevitable en nuestra vida que sin duda nos va a llevar por caminos separados. La verdad es que duele pensar en esto, pero ya no hay vuelta atrás. No puedo cambiar el pasado, tan solo mirar al futuro, y haré lo necesario para soltar todo esto que guardo en mi pecho desde hace tiempo. Así, como despedida final, aunque ni siquiera lo sea de verdad.
Si te soy sincera, desearía pillarte un poco más. Desearía poder alejarte de mi cabeza y dejarte tan solo para los poemas y los textos que ya prácticamente has firmado con tu nombre. (Y me parece algo muy bonito, por si las dudas.) Desearía poder saber cuál es la realidad y cuál es la fantasía que vive en mi cabeza y que no me deja distinguir qué es cierto y qué no.
Últimamente me siento como si viviera en un océano de confusión por todos los pensamientos diferentes que pasan por mi cabeza y que se niegan a abandonarme cuando saben que ya no tienen ningún futuro estando conmigo.
Tampoco estando contigo.
En parte, tú eres parte de esta confusión.
En parte, tú siempre vas a ser un pedacito de mi confusión, por no decir de mí.
Y aunque no te voy a olvidar nunca,
y eso es algo que sé de sobra,
te prometo que voy a hacer lo posible por aclararte,
y porque seas una de las flores más bonitas de mi piel
en lugar de una cicatriz más.

Futuro

Me acabé el último capítulo hace meses, pero todavía no me he atrevido a cerrar el libro. Este sigue esperando en la estantería hasta que alguien se atreva a acariciar sus páginas por última vez.
La historia que se cuenta en ellas es única y tiene muchos finales diferentes. Pero lo más mágico de este libro es que cada persona escribe su historia y su final.
Y aquí estoy,
escribiéndome y plasmándome en unas páginas blancas que amenazan con acabarse.
Durante estos meses he paseado por centenares de pasados y futuros, esperando a que alguno de ellos cumpliera mis expectativas sin ser muy consciente de que el pasado ya estaba escrito y de que ninguna goma de borrar sería capaz de hacerlo desaparecer. Ahora miro al futuro con incertidumbre y miedo y voy abriendo puertas entreabiertas que me dan la bienvenida a nuevos cambios.
Cierro las puertas detrás de mí, pero eso no impide que los fantasmas me persigan. Caminan sobre mis huellas y juegan a atormentarme mientras hundo sus voces con música y letras de poemas que parecen haberme escrito a mí en lugar de yo a ellos.
Por las paredes se dibujan recuerdos, aviones perdidos que no dudaron en despegar a pesar de que yo no había ocupado mi asiento, personas, lugares, sonrisas, lágrimas. Los colores juegan a desteñirse sin miedo a mezclarse y forman un caos de formas en el que me veo a mí reflejada.
A mí,
A ti,
en medio de un mar de confusión que me devuelve la mirada.
La siguiente canción suena y ya veo las siguientes puertas entre las que tendré que elegir.
Una se abre,
otras se cierran.
Y a pesar del miedo,
a pesar de la nostalgia
y de la pena,
las olas nunca llevan de pasajera a la misma agua marina.
Igual que nuestras vidas tienen que cambiar,
y tal vez por eso mi puerta no tiene mirilla.
Cúmulo de sensaciones,
cuenta atrás,
y un giro de muñeca
con sabor a futuro.

miércoles, 3 de julio de 2019

Querida desconocida

Una desconocida me devuelve la mirada. 
Mirada en la que esconden miedos e inseguridades, ganas que nunca se pudieron satisfacer, alegría y tristeza.
Ojos verdes como el color de la hierba en primavera, 
del color de la suerte que acompaña a los tréboles 
que reflejan pensamientos que nunca se llegaron a decir, 
que expresan a través de palabras todo lo que el miedo no deja que fluya 
y que se vuelven poesía envueltos en sábanas cada noche, 
incluso en esas en las que la lluvia y el calor no dejan de acompañar.
Esta desconocida se deja perder entre canciones melancólicas mientras las estrellas juegan en el oscuro cielo de la noche. Ni siquiera le importa. Las manecillas del reloj ni siquiera suenan ahogadas por el sonido del piano.
Esta desconocida se pasa demasiado tiempo delante del espejo, rodeada de ojalás. Ojalás que ojalá acaben cumpliéndose. Aunque se quiere. O al menos lo intenta. Ojalá.
Querida desconocida:
aparta de una vez la mirada del espejo y deja de contemplar tu reflejo, 
el mismo reflejo que tan solo tú eres capaz de desentrañar. 
Y disfruta. Disfruta de libros, de tardes en las que reinan las risas, noches acaloradas, helados de vainilla, de personas increíbles, de cualquier tipo de música, de patatas fritas.
Querida desconocida:
ahora ya dejo de esconderme detrás de ese apodo. 
A ti, 
a mí, 
que nos conocemos mejor que nadie:
volad. 
Alto. 
y como dicen en titanic, 
más alto.
Sin dejar que os atrapen nunca. 

Sin ningún miedo

Me pregunto muy a menudo si realmente consigo encerrar mis sentimientos en una caja. Y lanzar lejos la llave para no encontrarla hasta por lo menos dentro de unas horas.
Tengo miedo a ser demasiado transparente y que puedan ver a través de mis ojos hasta leerlos (y leerme) por completo. Porque si de algo estoy segura es de que alguien que está roto nunca podrá volver a ser el mismo de antes, siempre quedará alguna cicatriz del intento de remediarlo todo. Quedará por dentro o por fuera, por la piel o por el corazón, pero estará ahí y la mía es bien visible.
Intento esconderla con maquillaje y sonrisas para luego curarla con poesía y libros que terminan en cuestión de días. Poesía por llamarlo de alguna manera.
Llevo meses arrastrando esta cicatriz, pero parece que no sana. Parece que no quiere sanar, al menos no por completo, y siempre pretende recordarme la causa que la produjo. Qué cabrona. Como si hiciera falta. Como si su causa no se paseara por mi cabeza lo suficiente.
Parece increíble que el tiempo juegue a contrarreloj, porque en vez de acercarme a la salida, me alejo de ella rodeada de centenares de preguntas protagonizadas por por qués.
Por qué no soy capaz de gritarlo todo.
Por qué no dejo de volver atrás.
Por qué no soy capaz de seguir adelante.
Tropiezo con la misma piedra y esta no hace más que crecer cada vez, impidiéndome ver qué hay más allá del camino que quiero (o debo) seguir.
Ahora me dirijo a ti, piedra: tú ya encontraste y seguiste tu camino. Después de años, meses, semanas, días y horas que se me han hecho ya incontables, creo que me toca a mí. Aunque duela. Aunque caigan varias lágrimas en las baldosas del camino.
Aunque me gire de vez en cuando para mirarte,
recordarte,
y sonreírte,
pero esta vez sin ningún miedo.

lunes, 20 de mayo de 2019

Melancolía

Un suspiro.
Un suspiro frente a las sábanas frías, con las piernas enrolladas en las sábanas, sin rayos de luz filtrándose por la ventana.
Un suspiro que baila al ritmo de las manecillas del reloj y del viento que se lleva los minutos sin ni siquiera pararse a pensar en lo que está haciendo.
Sin prisa.
Sin pausa.
Recibo al insomnio esperando que la noche no llegue a su fin, con miedo a quedarme dormida y ver cómo todo acaba sin poder hacer nada por evitarlo.
El fin es el principio de algo nuevo y,
al fin y al cabo,
tarde o temprano,
todo llega,
con retrasos
o adelantos,
pero llega.
Me despido para decirte adiós con tacones
y un poco de rímel decorando las lágrimas,
con incertidumbre,
con miedo,
sin tener ninguna duda de que acaba algo inolvidable.
No es un adiós,
sino un hasta pronto,
y a ver si así duele algo menos.

domingo, 12 de mayo de 2019

Grita

No sé si es miedo o estupidez, pero nos empeñamos en no lanzarnos a la piscina sin darnos cuenta de que las manecillas de nuestro reloj no se detienen nunca.
Tal vez es que todavía nos hace falta algo que nos abra los ojos y que nos ayude a ver que realmente hay un final y que no sabemos cuándo demonios llegará.
Pero ya basta de quedarse con las ganas. Ya basta de dejar que los temores nos superen.
Todo es más bonito cuando gritamos todos los "te quieros" y los "te echo de menos" que llevamos tanto tiempo guardando. Aunque duela.
Por eso, porque nunca sabes qué te espera a la vuelta de la esquina,
hazlo,
grita,
cuanto más alto,
mejor.

sábado, 11 de mayo de 2019

El final

Han pasado los días
y esta eterna despedida ya está llegando a su fin.
Un esperado, ansiado
y temeroso final.
Se abren muchas puertas
y otra muy grande se pierde entre multitudes de gente
y nuevas generaciones con un mundo entero por descubrir.
Caras nuevas,
mayores,
envejecidas,
que en el fondo siempre siguen siendo las mismas almas cariñosas y sonrientes de siempre.
Aquí acaba una etapa
y empieza otra,
otra muy diferente,
un cambio a prueba de timidez y miedos.
En mí se encuentran los nervios y el miedo hechos una mezcla, con una pizca de emoción e ilusión por algo nuevo.
Buenas noches, me despido de vosotros en medio de una nube de niebla y agua,
con nuestra canción en la cabeza.
Solo faltan horas para que amanezca
y tenga que dar la bienvenida al nuevo día.
A mi nuevo yo,
a nuestro nuevo nosotros.

jueves, 9 de mayo de 2019

Flores

Paro a descansar en esta expedición que empezó con tu marcha y miro hacia atrás.
La verdad es que no se me da bien no perderme por mis recuerdos y es por eso que no paro de girarme a medida que avanzo por el camino de grava.
Y es que es imposible no pensar en ti,
porque fuiste revolución y huracán y arrasaste por completo mi piel, lo que hizo que estuviéramos algo faltos de flores esa primavera.
Amor, todo ha cambiado tanto...
Hemos aprendido a querernos, pero a querernos por separado.
La chica a la que conociste ha crecido y madurado y parece otra persona. Incluso ella se sorprende al mirarse en el espejo.
¿Cómo decirte que no solo fuiste, sino que también trajiste cambio? Te odio y te quiero al recordar las lágrimas cayendo de mis ojos mientras hacíamos las maletas: te odio y te quiero porque fuiste una de la tristezas más duraderas de todas, pero trajiste una felicidad incomparable a nada más. Que te lo digan las mariposas de mi estómago cada vez que me besabas.
Amor, las flores se marchitaron al abandonar nuestro hogar, pero ahora parece que quieren florecer de nuevo. Y esta vez son de colores diferentes.
Echo a caminar de nuevo, mirando la casa en ruinas que una vez fue nuestra casa. Y no hogar, porque hogar eras tú.
Y oye, que partimos por caminos diferentes al despedirnos, pero que todos los caminos llevan a Roma y Roma al revés lleva a ti. Que mucha gente defenderá la distancia, pero yo te defiendo a ti.
Y que los recuerdos nos unan en vez de separarnos,
siguiéndonos a nosotros
en vez de hacerles caso a los demás.

miércoles, 8 de mayo de 2019

A ciegas

A veces nos ponemos a escuchar canciones y a cantarlas a grito pelado sin saber qué se esconde detrás de las letras. Y ahí estás tú, bailándola a ciegas. 
Lo mágico es cuando un día de repente entiendes esa letra y la sientes como si la hubieras escrito tú. Tú, enamorada. Tú, con el corazón roto. Pero tú. 
Y te juro, amor, 
que en ese momento, 
al entender todo el dolor que se escondía entre acordes
y al escuchar los te echo de menos en cada solo de guitarra, 
deseé que volvieras,
venda en mano, 
para decirme que todo estaba bien. 
Y deseé creerte,
deseé creerme.

martes, 7 de mayo de 2019

Presente

A dónde vamos.
Es una pregunta que nos repetimos día a día a medida que vamos labrando nuestras expectativas de futuro, esperando ser capaces de cumplirlas. Encuentras a gente que se organiza y planifica su futuro al dedillo por una parte y, por otra, ves a gente que prefiere dejarse llevar por lo espontáneo. Yo soy un poco de esas. Que venga lo que tenga que venir. Aunque duela.
Pero,
¿dónde estamos?
Es una pregunta que apenas oigo, si soy sincera.
¿Cómo podemos ser capaces de lanzarnos al vacío del futuro cuando ni siquiera hemos entendido el presente?
El presente nos hace quienes somos y creo que en realidad, no somos conscientes de ello.
Presente, qué bonito suena.
Y presente, qué bonito que eres, así, tan lleno de felicidad.
Después de un pasado construido sobre un tejado de rocas que no me dejaba ver más allá, por fin esa revolución tan esperada llegó. Traía a la felicidad de la mano y juntos conseguimos cavar un túnel que me hizo apreciarlo todo un poquito más. Y con una sonrisa. Sobre todo con una sonrisa.
Querido presente, ahora pienso en tu pasado y siento un escalofrío al pensar en cómo puede cambiar todo tan rápido. Un parpadeo es capaz de convertirte en la peor versión de ti misma, y eso fue lo que me pasó en gran medida. Ahora veo el reflejo de lo que era en aquel entonces y sonrío más, esta vez de alivio, al darme cuenta de que he abandonado a esa flor falta de vida por el camino.
Y querido futuro, qué bien suenas, a pesar de que seguro que traes alguna marea contigo.
No sé cómo la afrontaré, pero sé que estoy abierta a recibirla.
Y a que mi piel se enrolle con la arena para que esta la decore.






viernes, 3 de mayo de 2019

Lluvia

Las nubes te traen consigo, y no tienen miedo de dejarte caer sobre mi tejado.
Si te digo la verdad es que siempre he sido de esas que prefieren quedarse en casa leyendo un buen libro a bailar reggaeton con una bebida en la mano, pero esta noche la lluvia suena mejor con rock de fondo y por eso prefiero trasnochar para escucharte.
Tus brisas frías me recorren la piel poniéndomela de punta, trayendo recuerdos que intento dejar a un lado. El no tener tiempo ni de respirar tan solo es una excusa para dejar de pensarte y parece que funciona, porque ya no te paseas tanto por la puerta de mi casa. Me alivia y me apena a la vez, pero sé que tu retrato siempre estará colgado en el pasillo de este hogar y en cierta manera es imposible no verte por cada rincón de mi cuarto.
Como dice Zahara, te deslizas por mí y juegas a hacer el echarte de menos un poco más difícil. Tú, tan dificultad pero tan facilidad al mismo tiempo. Y es que a la vez lo haces todo tan fácil acompañado de esta química que nos caracteriza, que no quiero que te vayas nunca.
Tú, tan paradoja y metáfora al mismo tiempo. Y lo entiendo, si es que tu cuerpo está lleno de poemas escritos a base de caricias. Qué te voy a contar, si lo sabes mejor que nadie.
En fin, voy a por un paraguas. A ver si conseguimos no cruzarnos una vez más.